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Ourensanos que no cogerán vacaciones en verano: “Gente que viene de fuera espera que esté abierta”

TESTIMONIOS

Crece el número de empleados que ven aumentada su carga laboral de junio a septiembre, optando por descansar en otros meses. El sector turístico y la hostelería son algunos de los ámbitos que continúan su actividad durante esta época en mayor medida.

Publicado: 09 jul 2025 - 06:50 Actualizado: 09 jul 2025 - 18:19
De izquierda a derecha, de arriba a abajo: María Neira, Álvaro Barreiros, Juan Carlos Celeiro y Luz María Gómez.
De izquierda a derecha, de arriba a abajo: María Neira, Álvaro Barreiros, Juan Carlos Celeiro y Luz María Gómez.

No todos los ourensanos tiene la suerte de coger vacaciones en verano. Hablamos con algunos de ellos para conocer los motivos.

María Neira, autónoma: “Gente que viene de fuera espera que esté abierta”

María Neira es dueña de un puesto de carnicería en la Plaza de Abastos de Ourense. Los meses de verano continúa al frente de su negocio con la intención de ofrecerle el mejor producto y servicio tanto a sus clientes diarios, que realizan sus compras en su negocio durante todo el año, como a los turistas que vienen a pasar sus vacaciones. “En invierno tenemos los clientes de toda la vida, la diaria que viene a comprar y mantiene este tipo de negocios, el trato de tú a tú”, asegura Neira.

Durante el verano el producto principal que el consumidor demanda en mayor medida es aquel que se cocina en brasa o barbacoa, como la hamburguesa o la costilla. Mientras, en invierno se vende en mayor medida el tipo de carne que es de cocido. “En relación al año pasado, llevamos vendido mucho menos. Desde mi punto de vista, prefiero trabajar en invierno, el calor me agobia. Cada año viene gente de otras zonas de España, que cuentan con que la carnicería esté abierta. Me gusta ofrecerles un buen servicio”, afirma María Neira.

El compromiso con ofrecer a sus clientes de cada año un buen producto y servicio son el motivo principal de mantener su negocio abierto en esta época del año.

Álvaro Barreiros, vendedor: “El año pasado tuve vacaciones en noviembre”

Álvaro Barreiros lleva trabajando en el sector textil desde hace más de veinte años. Los meses de verano son unos de los más críticos para este ámbito, ya que los eventos se celebran cada vez con más frecuencia en esta época al buscar la garantía del buen tiempo. Por ello, la época de más ventas es a partir de enero y febrero. “Este trabajo es de muchas horas, te tiene que gustar, porque es muy duro. Hoy es prácticamente como hostelería”, apunta Barreiros, que trabaja en la tienda J&J del centro de la ciudad.

En estos meses empiezan a comprarse los trajes de boda tanto de novios como invitados, con el objetivo de que la vestimenta llegue a punto con todas las pruebas y arreglos pertinentes. “Siempre espero a terminar con el traje del último novio o padrino del verano, ya le he hecho todas las pruebas y seguimientos desde el principio. El año pasado tuve vacaciones en noviembre. Me adapto a lo que se necesite en la tienda y las cojo cuando pueda”.

El número de ventas también se ve condicionado por las condiciones climáticas. El frío y la lluvia , al igual que el sol y el calor extremo, provocan que la gente deje de salir a las calles y las tiendas cuenten con menos afluencia de clientes. “Nos adaptamos al tiempo. Es preferible abrir de seis a nueve de la tarde, porque hasta las siete no se empieza a ver gente en la calle”, asegura Álvaro Barreiros.

Juan Carlos Celeiro, camarero: “La gente no quiere trabajar en verano”

Juan Carlos Celeiro trabaja como camarero en en el bar Trampitán de la Praza Maior de la ciudad. El sector de la hostelería es uno de los que más sufre el incremento de su actividad durante los meses de verano. La afluencia de turistas de diferentes partes de España y el buen tiempo provoca que tanto los visitantes como los locales disfruten más del aire libre y salgan a la calle a aprovechar las terrazas de los locales. Por ello, este ámbito se ve en la obligación de sacar el máximo rendimiento durante estos meses. A pesar de ello, encontrar empleados que estén dispuestos a trabajar en este ámbito es cada vez más complicado, por lo que muchos establecimientos se ven en la obligación de cerrar por falta de personal.

“La gente no quiere trabajar en verano, no quiere horarios ni calor”, asegura Juan Carlos Celeiro.

Durante los meses de junio, julio y agosto en los que los días son más largos y hay más horas de luz, los hosteleros adaptan sus horarios con el objetivo de sacar mayor provecho a su actividad y descansar durante las horas de elevadas temperaturas. “En estos días de verano las horas fuertes son al final de la jornada, que es cuando la gente sale más a la calle al disminuir el calor”, afirma Celeiro.

En este local mantienen un horario continuado duante el verano, el mismo que los meses de invierno, pero a pesar de no cerrar, buscan compatibilizar las horas en las se produce una subida de los termómetros para bajar la persiana.

Luz María Gómez, asesora inmobiliaria: “Enseñar una propiedad en esta época es mejor”

Luz María Gómez trabaja en el ámbito de la inmobiliaria, en Varela’s. Para muchos, las vacaciones de verano significan pasar largas estancias en otras ciudades, por lo que previamente han tenido que buscar alojamiento y alquileres en esas zonas. A pesar de ello, estos meses siguen siendo de mucho trabajo para este sector.

La búsqueda de casas vacacionales, alquileres o compras de inmuebles no descansa en ninguna época del año. Durante el verano, los trabajadores de inmobiliarias trabajan a pleno rendimiento al ver aumentada su actividad. Las estancias turísticas se disparan, los estudiantes forman largas colas a la entrada de estos establecimientos en busca de nuevos hogares para el próximo curso y los que están en busca de casa aprovechan las vacaciones para continuar en su hallazgo.

“La gente en verano se va a descansar, pero aquí se mueve mucho trabajo, principalmente por correo electrónico, por portales online o vía telefónica”, afirma Gómez.

En esta inmobiliaria los horarios siguen siendo los mismos que en invierno, abriendo tanto por la mañana como por la tarde. “Estoy acostumbrada a trabajar durante estos meses del año. Viene mucha gente de fuera de Ourense o que trabaja por las mañanas, con este horario nos adaptamos más a esas situaciones”, asegura Gómez.

La luz de estos días es un factor a favor para las inmobiliarias. “Enseñar una propiedad en esta época es mejor. Los días de invierno son más cortos y las viviendas no se ven igual”, apunta Gómez.

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