COLOR Y RITMO
Ourense, una ventana abierta al folclore mundial
LEMBRANZAS
Aquí podéis ver uno de los primeros campos de baloncesto que tuvimos en la ciudad. Es el mismo que, aún hoy, permanece en el recinto del estadio de O Couto (eso sí, si alguien se anima a jugar, antes tendrá que pasarle una buena desbrozadora).
Este bellísimo deporte —que en Auria introdujeron unos ingenieros catalanes, como ya os conté en otra ocasión— se jugaba al principio en campos de tierra y, más tarde, de cemento. Las condiciones no eran precisamente las mejores, pero la afición podía con todas las trabas.
Según mi archivo, los principales campos de juego de la época eran la zona central del Jardín del Posío (donde también se disputaban partidos de hockey), la cancha del Estadio José Antonio (nombre que recibía entonces el estadio de O Couto), la explanada de la vieja estación de Canedo y las pistas del Airiños en la calle Concejo. Poco a poco, los colegios tomaron el relevo, convirtiéndose Salesianos y Maristas en los grandes referentes; de hecho, el COB dio sus primeros pasos de la mano del Salesianos-Bosco.
En estas fotografías de Manolo Navas vemos a uno de los equipos legendarios de aquel Ourense de los años 50: el Fundador Domecq, de una época en la que las marcas de alcohol y tabaco aún no estaban vetadas como patrocinadores deportivos.
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