Ourense supera los futuros niveles europeos de contaminación del aire

PARTÍCULAS EN SUSPENSIÓN

Las partículas en suspensión sitúan a Ourense ante el reto de adaptarse a la nueva normativa que entrará en vigor en 2030

La estación de medición del aire de Eulogio Gómez Franqueira, única disponible en la ciudad.
La estación de medición del aire de Eulogio Gómez Franqueira, única disponible en la ciudad. | Miguel Ángel

Los niveles de contaminación por partículas que registra Ourense incumplen los estándares de calidad del aire que la Unión Europea exigirá a partir de 2030. Así lo refleja un informe elaborado por Ecologistas en Acción a partir de los datos recogidos en la estación de medición de Eulogio Gómez Franqueira, que sitúan a la ciudad en serios problemas para adaptarse a la futura normativa.

Actualmente solo hay una estación de medición de la calidad del aire, situada en esta calle del barrio de A Ponte. Sin embargo, coincidiendo con la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, el Concello debería haber incorporado ya otras dos: una en la plaza Rafael Dieste, en el Casco Vello sur, junto al Posío; y otra en la plaza de Don Bosco, en el entorno del colegio Salesianos. Además, está prevista la instalación de cinco nanosensores para medir la calidad del aire y el ruido en distintos puntos de la ciudad.

Detrás de los malos registros de calidad del aire se encuentran las llamadas partículas PM10 y PM2,5, dos de los contaminantes atmosféricos que más preocupan actualmente a los expertos. Se trata de diminutos fragmentos sólidos o líquidos que permanecen suspendidos en el aire y que proceden principalmente del tráfico rodado, las calefacciones, determinadas actividades industriales, las obras o los incendios forestales.

Los datos registrados el año pasado en la ciudad muestran una concentración media anual de 29 microgramos por metro cúbico de PM10 y de 19 microgramos por metro cúbico de PM2,5. Ambas cifras se mantienen dentro de la normativa actualmente vigente, pero superarían ampliamente los límites que entrarán en vigor dentro de cuatro años. La nueva directiva europea reducirá el máximo permitido para las PM10 de 40 a 20 microgramos por metro cúbico y el de las PM2,5 de 25 a 10. Por lo tanto, la ciudad prácticamente duplica ya el futuro límite fijado para las partículas más finas.

Además, la estación ourensana contabilizó 30 jornadas por encima del nuevo umbral diario establecido para las PM10 y 39 días por encima del previsto para las PM2,5. La normativa europea permitirá únicamente traspasar 18 veces estas cifras anuales en ambos casos.

La Unión Europea ha decidido endurecer estos límites ante la creciente evidencia científica sobre los efectos de la contaminación atmosférica. Durante los últimos años, numerosos estudios han vinculado la exposición prolongada a estas partículas con un mayor riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Por este motivo, la nueva legislación busca aproximar progresivamente los valores legales a las recomendaciones establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que reclama objetivos todavía más ambiciosos que el organismo europeo sobre la presencia de diferentes elementos perjudiciales para la salud en el aire.

Ourense se sitúa entre los peores datos de Galicia

La estación de Eulogio Gómez Franqueira se sitúa entre las que peores registros de contaminación por partículas presentan en Galicia. Según el informe de Ecologistas en Acción, solo tres estaciones ubicadas en el puerto de Vigo, uno de los principales focos industriales y logísticos de la comunidad, registran una concentración media anual de partículas PM10 superior a la de Ourense. La estación ourensana supera incluso a la Torre de Hércules, en A Coruña, tradicionalmente asociada a algunos de los niveles más elevados de contaminación atmosférica de Galicia.

La situación apenas cambia al analizar las partículas PM2,5. La estación de la ciudad vuelve a situarse únicamente por detrás de dos estaciones portuarias de Vigo, convirtiéndose en la estación urbana con los registros más elevados de este contaminante en Galicia. El contraste resulta llamativo porque Ourense logra esos valores sin contar con un gran puerto comercial ni con un complejo industrial comparable a otros lugares.

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