Dos pajareras al rescate: Laura y Bárbara enseñan cómo ayudar a las aves en apuros en Ourense

ASESORAMIENTO POR INSTAGRAM

Cuando el calor hace caer a un ave, una ayuda equivocada puede causarle más daño. Las ourensanas Laura Iglesias y Bárbara Rodríguez han creado la cuenta de Instagram Pajareras Ourensanas para ofrecer una primera guía a la población

Bárbara Rodríguez y Laura Iglesias, responsables de la cuenta de Instagram Pajareras Ourensanas.
Bárbara Rodríguez y Laura Iglesias, responsables de la cuenta de Instagram Pajareras Ourensanas. | Alan Pérez

Una caja de cartón, algunos agujeros y tranquilidad. Son los primeros pasos para proteger a un ave en apuros sin causarle más daño. Durante el verano, las altas temperaturas y la época de cría multiplican estos hallazgos. Laura Iglesias y Bárbara Rodríguez ofrecen orientación desde Pajareras Ourensanas (@pajarerasourensanas), una cuenta de Instagram creada para explicar cómo actuar en esos momentos.

Ambas llevan alrededor de una década ayudando a aves de manera altruista y cuentan con experiencia en este ámbito. Durante años, sus teléfonos circularon de boca en boca hasta que las consultas comenzaron a multiplicarse. “Cada vez recurría más gente a nosotras y vimos que esta era una forma de que tuviesen un recurso”, explica Iglesias.

Quienes contactan con ellas deben enviar primero una fotografía. Así pueden identificar la especie y determinar si necesita ayuda o atraviesa una fase normal de su desarrollo. “Hay muchísimo desconocimiento. Muchas personas creen que ciertas aves están abandonadas, cuando en realidad desarrollan parte de su vida en el suelo mientras aprenden a volar y no hay que recogerlas”, señala.

El vencejo común protagoniza buena parte de los avisos. Esta ave migratoria llega en primavera para criar y anida en grietas, tejados y huecos de edificios. La desaparición de estos refugios y el calor complican su estancia en las ciudades. Cuando el sol aprieta, muchos pollos saltan antes de tiempo de sus nidos.

La primera regla es no improvisar. “Si no sabes, no hagas nada”, indica Iglesias. Su recomendación es colocar al animal en una caja de cartón adaptada a su tamaño, con ventilación y papel absorbente, y dejarlo en un lugar tranquilo mientras se busca asesoramiento. Nunca se le debe dar comida sin conocer sus necesidades ni introducirle agua directamente en el pico, porque podría pasar al aparato respiratorio y ahogarlo.

Cuando resulta necesario, Laura y Bárbara tratan de facilitar una primera atención y orientar a quien encuentra el ejemplar hasta que pueda recibir la ayuda adecuada. “Jamás aconsejamos a nadie que se quede con un animal. El fin último siempre es su liberación”, recalca.

Todo lo hacen costeando ellas mismas su labor y compaginándola con sus trabajos. Saben que solo alcanzan a una pequeña parte de las aves que necesitan ayuda, pero cada caso puede marcar la diferencia. Explican que muchas personas no recogen un animal porque no saben qué hacer después. Su inciativa nació precisamente para que esa duda encuentre respuesta. 

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