Patricia López: "La nominación al Goya ya es algo muy especial, ganarlo sería precioso"

ENTREVISTA

La ourensana Patricia López nos cuenta como se siente tras ser nominada al Goya al Mejor Maquillaje y Peluquería. Sin duda, un reconocimiento a su trabajo que lleva desarrollando décadas

Patricia López
Patricia López

 Patricia López (Velle, Ourense, 1975) es una de esas personas, muchas veces invisibles, que sostienen la industria audiovisual española. Tras trabajar con los mejores directores del país en decenas de películas, este año está nominada al Goya al Mejor Maquillaje y Peluquería.

Pregunta.  Hablemos de la nominación al Goya, ¿cómo fue trabajar en “Gaua”?

Respuesta. Paul Urkijo, el director, lo tenía todo súper claro. Dibuja muy bien y marca todo muchísimo. En cuanto a los personajes históricos, había muy pocas referencias. En el siglo XVI apenas había pintura que nos pudiera servir de referencia para lo que queríamos, pero lo conseguimos. Por ejemplo, las mujeres solteras vascas llevaban una tonsura en el cuero cabelludo como los monjes y un flequillo muy corto. Eso hoy es inconcebible, así que hay que crear un postizo, y ver que todas las partes estén contentas.

P. ¿Es importante para usted?

R. Es el mayor reconocimiento a nivel nacional. Hace mucha ilusión. Aunque a veces haces cosas que podrían estar nominadas y no lo están porque la película se ha visto menos, así que tenerla ya es algo muy especial. Ganarlo o no no creo que cambie mi vida laboral porque tengo la fortuna de trabajar mucho, pero sería precioso.

P. Más allá de la idea preconcebida sobre el maquillaje, ¿qué es importante en una película o una serie desde su departamento?

R. En realidad es ayudar al director a dibujar un personaje con una psicología determinada, con una forma de ser, con un entorno social. No es lo mismo algo de época que algo actual, ni una persona en una situación degradante que alguien de clase alta. Todo tiene matices. Si un personaje corre bajo la lluvia, el actor en realidad corre veinte segundos, pero tú igual debes marcar su cara como si llevara dos horas.

P. Es un trabajo de diálogo en muchas ocasiones.

R. Claro. Depende del director. A veces lo tienen muy claro y otras interviene más tu visión. Yo hago muchas preguntas siempre porque coexisten muchos factores. Con los actores igual. Lo normal es que no haya problemas, pero a veces tienen una idea muy clara de su personaje o ciertos complejos. Nosotros estamos un poco ahí de mediadores. Lo importante es que estén cómodos, porque muchas veces se rueda en condiciones difíciles, si encima se sienten mal con el maquillaje, es complicado.

P. Se dice que las plataformas se meten mucho en los proyectos.

R. Opinan, sí. Ahora opina producción ejecutiva, la plataforma, incluso el autor si es adaptación de un libro. Hasta las fans. En “Perfectos mentirosos” -adaptación del fenómeno literario de la venezolana Álex Míguez- las lectoras estaban muy encima de todo, como sobre cómo tenía que ser un personaje físicamente. Eso antes no pasaba. Al final la voz definitiva es la del director, pero hay más interlocutores que antes.

P. Muchas veces lo que más llama la atención de su departamento son las grandes transformaciones o las criaturas. ¿Con qué tipo de proyecto se siente más cómoda?

R. Me gusta todo. Me encanta hacer efectos y también belleza. Lo más divertido es hacer cosas diferentes, arriesgadas. En trabajos de época tienes más margen porque hay cosas concretas que son de una manera, y eso te respalda. En lo actual, a veces el actor quiere verse más cercano a sí mismo.

P. Uno de sus primeros trabajos fue con el gran José Luis Cuerda.

R. Yo estaba estudiando en Barcelona cuando me salió “La lengua de las mariposas”. Fue una parte pequeña, pero me abrió un camino. Ese equipo me llevó a participar en “Los sin nombre” y esa misma noche, sin dormir, me fui a Madrid a rodar “Los lobos de Washington”. Y allí me quedé.

P. ¿Echa de menos Galicia?

R. Muchísimo, me encantaría trabajar más allí. En mi perspectiva de futuro me veo volviendo. Poco a poco.

P. También ha trabajado con Almodóvar.

R. ¡Sí, como ayudante de maquillaje! Y me encantaría volver a trabajar con él. Él cuida muchísimo la estética, la iluminación y la belleza. Su mundo visual es muy especial. Sería maravilloso.

P. No es lo mismo ser ayudante que liderar un departamento. ¿Cómo gestiona un equipo?

R. Con organización y comunicación. Antes había más secretismo. Yo creo que cuanta más información tenga tu equipo, mejor para la película. Nosotros trabajamos con tiempos muy concretos y hay que cumplirlos, porque si no se retrasa todo el rodaje.

P. Estamos hablando de lo bonito, pero ¿hay algo de la industria que no le guste?

R. Las malas formas, las faltas de respeto y los gritos. A veces se genera mal ambiente. Trabajamos muchas horas, con frío, calor y lejos de casa. Si encima hay tensión. es muy duro. Por suerte, no es lo habitual.

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