El pederasta Martiño Ramos cumple ya condena en una cárcel española

El prófugo ourensano aceptó voluntariamente la extradición desde Cuba, a donde huyó antes de la firmeza de la sentencia

Llegada de Martiño Ramos a Madrid tras ser extraditado.
Llegada de Martiño Ramos a Madrid tras ser extraditado. | La Región

Vídeo difundido por la Policía Nacional de la llegada a España de Martiño Ramos

La fuga internacional de Martiño Ramos Soto (50 años) ha llegado a su fin. Este miércoles fue trasladado en un avión rumbo a Madrid desde La Habana (Cuba), a donde había huido para evitar cumplir los 13 años y medio de prisión a los que fue condenado por violar a una alumna menor de edad cuando trabajaba como profesor.

Hasta 150 días estuvo el pederasta ourensano en una prisión cubana. Ciudadanos de la isla explican a este periódico que los centros penitenciarios de su país suponen una experiencia extrema para los presos. Entre sus paredes, no hay tres comidas como España, la humedad es una compañera más, el espacio escasea y esquivar la suciedad es misión casi imposible.

En una de las cárceles del país estaba el prófugo desde finales del pasado noviembre. Acostumbrado a una vida de ciertos lujos en La Habana, pasó a estar encerrado en lo que algunos cubanos conocen como “el infierno en la tierra”. Cuando entró, su traslado a España se antojaba complejo, al no haber tratado de extradición entre ambos países, e incluso se barajaba con que tardase años.

Sin embargo, todo fue muy rápido para lo que acostumbran este tipo de casos. Una de las claves es que Martiño Ramos aceptó voluntariamente su extradición tras solo 150 días en una prisión cubana. La abandonó el miércoles, cuando viajó hasta el aeropuerto de Barajas, donde aterrizó ayer por la mañana, saliendo del avión esposado y custodiado por agentes de la Interpol.

Al llegar a Madrid, fue trasladado en un furgón policial hasta Plaza Castilla, donde fue puesto a disposición del juzgado de instrucción número 44 de la capital, cuya titular dictó el mandamiento de ingreso en prisión por la sentencia que pesa sobre él. Estaba previsto que ingresase en la prisión de Soto del Real.

Martiño Ramos llega a Madrid, tras ser extraditado desde Cuba.
Martiño Ramos llega a Madrid, tras ser extraditado desde Cuba. | Policía Nacional

Este es un primer paso judicial, ya que el centro en el que se instalará definitivamente para cumplir su condena será elegido por Instituciones Penitenciarias. En su caso, la sentencia es de la Audiencia Provincial de Ourense, existiendo solo una cárcel en la provincia -la de Pereiro de Aguiar-. Sin embargo, por motivos de seguridad podría ser elegida otra prisión fuera de territorio gallego.

Además, también se tendrá en cuenta el criterio de protección de la víctima, buscando evitar cualquier situación que pudiera suponer un riesgo o contacto con su entorno.

Fuga hacia Cuba

De esta forma, se puso fin a la fuga cubana de Martiño Ramos Soto nueve meses después de que saliese del país con un plan meticuloso que pudo llevar a cabo gracias a que sobre él no pesaba ninguna medida cautelar pese a la gravedad de los hechos y a los años de condena.

Ni la Fiscalía ni la acusación particular reclamaron que ingresase en prisión provisional o que se le retirase el pasaporte, tampoco una vez fue condenado por la Audiencia Provincial y confirmada la sentencia por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). Aprovechándose de este circunstancia, el pederasta huyó en julio de 2025 a La Habana. La ruta escogida para llegar a la isla tuvo tres paradas previas: Portugal, Brasil y Perú.

Todo formaba parte de un meticuloso plan ejecutado para eludir la prisión. Para darle soporte económico a la fuga, vendió un piso en la calle Doctor Temes de la ciudad. Previamente, había dado de baja su turismo en un desguace, al fin y al cabo no pensaba volver en muchos años, necesitaba dos décadas para que prescribiese su responsabilidad penal.

Incluso envió un mensaje a un familiar cercano para despedirse de él, lo que llevó a que personas de su entorno cercano avisaran a las autoridades a mediados de julio, pero para ese entonces Martiño ya había huido. Su vida en Cuba no fue precisamente discreta. Se abrió una cuenta en una red social con el nombre que allí usaba -Martín Soto- como si cambiar unas pocas letras y una mudanza con un océano de por medio dejase atrás su pasado.

Llegada de Martiño Ramos a Madrid, esxtraditado desde La Habana (Cuba).
Llegada de Martiño Ramos a Madrid, esxtraditado desde La Habana (Cuba). | Policía Nacional

Vida social

Tenía alquilado un piso en La Habana, en el céntrico barrio de El Vedado, y era habitual verle en eventos sociales organizados en la ciudad. También montó un negocio, una tienda de serigrafía, y dedicaba mucho tiempo a una de sus aficiones: la fotografía. Escondido detrás de su cámara, retrató a varias mujeres e incluso presumió de ese trabajo a través de las redes sociales, actuando con total impunidad.

Su permanencia en el país contaba con una importante fisura, estaba en situación irregular. Para solucionarlo, planeaba un matrimonio de conveniencia, un atajo ágil y seguro. Nunca pudo llevarlo a cabo, ya que en noviembre fue arrestado por las autoridades cubanas a raíz de la orden europea e internacional de detención emitida el pasado 17 de octubre.

Ante los agentes se mostró pacífico, reflejó incredulidad e intentó convencerlos, sin éxito, de que era un malentendido. Su actitud no sorprende, quienes estuvieron en el juicio cuentan que Martiño Ramos estaba todo el tiempo como si la cosa no fuera con él.

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