La policía señala en Ourense a un atracador por sus orejas y su comportamiento

"TE VOY A VOLAR LA CABEZA"

La fiscal de Ourense pide 5 años para "Migallas", el atracador que reconocieron pro sus orejas y comportamiento, por el robo a punta de pistola en una sucursal en 2023.

El juicio se celebró en la Sección Penal. En la foto, un policía ourensano relata cómo llegaron a los sospechosos.
El juicio se celebró en la Sección Penal. En la foto, un policía ourensano relata cómo llegaron a los sospechosos. | M. S.

Los policías del Grupo de Atracos de la Policía Nacional de Vigo tienen claro —“sin ningún género de dudas”— que Miguel Ángel F.O. (58 años), alias “Migallas”, es uno de los tres atracadores que asaltaron la sucursal de Abanca el 8 de septiembre de 2023. Y ello, pese a que llevaba mascarilla, gorra y gafas de sol, además de un pantalón vaquero y una camiseta azul.

“Migallas” es un viejo conocido, al que llevan siguiéndole la pista desde hace 20 años por su especialidad: los atracos a entidades bancarias. “Su complexión, muy delgado, su forma de caminar, sus rasgos faciales con unas orejas grandes, cómo sujeta la puerta al entrar, cómo coloca el pie para que no se cierre y pasen los compinches, sus gestos, cómo se mueve o el liderazgo en el atraco” son algunos de los detalles que tuvieron en cuenta los investigadores para identificarlo.

Los agentes declararon este jueves en el juicio en la Sección Penal (plaza 1) y fueron categóricos a la hora de imputarle el atraco de Ourense; además, recordaron que el posicionamiento de su teléfono móvil ese día lo sitúa en el trayecto Vigo-Porriño-A Cañiza-Ourense, con el posterior regreso.

El propio inculpado, que declaró desde la prisión de A Lama, donde cumple condenas por otros asaltos, aseguró que no recuerda dónde estaba ese día, pero negó el atraco. “Cuando he sido yo no he tenido problemas en reconocerlo a la Fiscalía”, afirmó. No descarta que hubiera viajado con otro de los supuestos atracadores del Abanca de Marcelo Macías, Luis C.P., que no pudo ser juzgado porque ya falleció (el tercer implicado nunca fue identificado). “Desde Vigo solíamos ir varios compartiendo coche para comprar mercancía en Vichita”, en alusión a la adquisición de droga en el barrio de Covadonga.

“Te voy a volar la cabeza”

Los tres trabajadores de la sucursal relataron el asalto perpetrado a las 13.55 horas, minutos antes del cierre de la oficina al público. Todo comenzó cuando uno de los asaltantes llamó al timbre y una de las empleadas le franqueó la puerta. Nada más entrar, se colocó rápidamente una mascarilla y atravesó un pie en la puerta para impedir que esta se cerrase. Inmediatamente irrumpieron el acusado fallecido, tal como sostiene la Fiscalía, y un tercer ladrón no identificado. El trío iba perfectamente caracterizado para evitar ser reconocido: portaban mascarillas, gafas, guantes de látex y alguno de ellos incluso llevaba una peluca rubia.

El pánico se apoderó de la sucursal cuando dos de los ladrones esgrimieron lo que aparentaban ser armas de fuego. “Quietos, no os mováis, esto es un atraco, no pulséis la alarma”, ordenaron con contundencia a los empleados. Con suma rapidez, se llevaron al director de la entidad y a una de las trabajadoras a la parte trasera del local (archivo), arrebatándole además el teléfono móvil al responsable de la sucursal, a quien inmovilizaron con su propio cinturón.

Mientras tanto, los otros autores acorralaron a la tercera empleada en la zona de cajas y el cajero automático. Tras obligarla a abrir la caja fuerte, intentaron acceder también al interior del cajero. Pese a que la trabajadora, atemorizada, les facilitó la contraseña, la tensión se disparó y llegaron a amenazarla de muerte espetándole: “Te voy a volar la cabeza si no abres el cajero”. Finalmente, tras trasladar a esta empleada a la trastienda, los asaltantes abandonaron la entidad a la carrera, apropiándose de todo el dinero que encontraron, un botín de 39.100 euros.

En su precipitada fuga, uno de los ladrones (supuestamente Luis C.P.) arrojó a una papelera el teléfono robado al director, junto con su mascarilla y sus guantes de látex. Fue un error clave: el propio director logró localizar la ubicación exacta de su terminal a través de una aplicación de rastreo. Esto permitió a la Policía recuperar poco después la mascarilla y los guantes, evidencias cruciales para la investigación, ya que permitieron aislar su ADN.

La Fiscalía y la abogada de la acusación particular, que ejerce la entidad bancaria, consideran a "Migallas" autor de un delito de robo con intimidación. Además, le aplican la circunstancia agravante de uso de disfraz por la premeditada ocultación de su rostro. Solicitan una condena de cinco años de prisión y la devolución del dinero.

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