Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Moito festival
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El esqueleto ya no está para tienda de campaña ni el ánimo es de masas, pero un jueves de julio en Galicia se pudo elegir entre los conciertos de Iron Maiden en el Resurrection Fest de Viveiro, Tom Jones en el Coliseum de A Coruña y Deep Purple en el auditorio de Castrelos. El concierto de Vigo comenzó a la misma hora que el segundo tiempo del partido de la selección contra Austria en el Mundial al negarse la octogenaria banda británica a retrasar el bolo, por contrato, cuando el alcalde Abel Caballero ya lo había anunciado en los medios para tranquilizar a futboleros y rockeros. Fue el último pase para sentir el grito de 'Child in time' en Castrelos, por biología y porque a Amado Líder no se le contradice. Tom Jones también actuó a la misma hora del partido pero en A Coruña nadie planteó que "El tigre de Gales", con 86 años, trasnochase. Habrá que ver el resultado de los conciertos en el periódico de mañana. Tampoco Iron Maiden movió el horario en Viveiro.
El heavy metal de Iron Maiden regresa diez años después de una actuación que cambió la historia de un festival de pueblo para convertirlo en una de las grandes citas europeas del metal extremo.
Galicia registró en junio 3.587 parados menos, la segunda mayor bajada del Estado tras Andalucía. Moito festival que atender. La vigésimo primera edición de El Resu convoca a 140.000 personas, genera 1.500 empleos directos y 4.000 indirectos. A Mariña lucense está de subidón. El heavy metal de Iron Maiden regresa diez años después de una actuación que cambió la historia de un festival de pueblo para convertirlo en una de las grandes citas europeas del metal extremo.
El leído comerciante coruñés tiene la inconfundible voz de Bruce Dickison –el nombre lo puso él – de fondo en la tienda. "Es de mis grupos preferidos", dice. Pero no calienta para El Resu y era campista habitual por invitación. "Yo no pago 250 euros, 235 más los gastos de gestión o lo que sea", añade mientras consulta en la página oficial la pasta del abono para convencerse de que ha hecho bien. Hay 140.000 metaleros que aforan por asistir al culto. El negocio estos días en Viveiro ronda los 40 millones. Con las calles a 30 grados el sábado en A Coruña, el comerciante cierra la tienda para estrenar festival. Irá a la décima edición del SilFest de O Barco de Valdeorras. "Es pequeño, voy a casa de unos colegas y quiero ver a Puño Dragón, unos asturianos que lo están petando". Primera semana de julio, queda festival.
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