Templos del lúpulo hecho arte: las cinco mejores cervecerías de Ourense
PÁGINAS DE VERANO
Estas son las mejores cervecerías de Ourense. Locales con historia, terrazas que son oasis de tranquilidad y una excelente oferta de grifos artesanos y marcas de importación hacen de la cerveza la excusa perfecta para escapar del calor.
El verano ourensano sigue apretando, pero nada mejor que afrontarlo entre caña y caña en los lugares adecuados. Olvidarse del calor resguardándose en el interior de locales de piedra de gran legado o en las terrazas con encanto es la mejor forma de disfrutar de algunos de los mejores templos cerveceros de la ciudad.
Comenzamos en la Cervexaría O Moucho, que cumple 30 años, el refugio urbano perfecto para los días de canícula en la capital. Su pizarra de grifos artesanos cambia constantemente, trayendo la frescura de las mejores “craft beers” gallegas e internacionales.
La siguiente parada es Hora Meiga, en O Couto, donde la magia y el misticismo ourensano se transforman en pura cultura cervecera. Marcos Padrón, responsable, destaca “los 11 años que llevamos abiertos en Antonio Puga. Contamos con 35 cervezas de importación, y junto con O Moucho, somos las dos cervecerías verdaderamente especializadas que hay en la ciudad. Disponemos de marcas de alta graduación, además de dos variedades que hacen especialmente para mí. Podemos decir que Hora Meiga dispone de cervezas para los muy cerveceros, para quienes conocen y degustan de verdad esta bebida”. Hora Meiga se convierte así en un rincón ideal para los que buscan desconectar del bullicio veraniego y brindar con un toque de encanto gallego.
Volvemos de nuevo a la Praza Maior para recalar en El Druida, porque pocas cosas superan la experiencia de una buena cerveza con vistas al corazón de la ciudad. Este local combina a la perfección el conocimiento del auténtico cervecero con una ubicación privilegiada.
Seguimos el recorrido en el Pub Cervecería Miudiño, un clásico del casco histórico cuando cae la noche veraniega. Este pub de corte tradicional acoge al ourensano y al turista entre madera y piedra, ofreciendo una carta de importación impecable.
Terminamos la ruta en Ceres 1894 (Praza de Saco y Arce), un tesoro oculto del casco antiguo local. Su propuesta destaca por una pasión desbordante por la importación y las marcas artesanas en un entorno espectacular. Su terraza en la propia plaza se convierte en un cotizado oasis de tranquilidad para huir del bullicio más masificado.
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