De cosmética a cerveza, los mil y un usos de la miel de Oímbra
"SABIA MÁGICA"
Tras una década dedicados a la apicultura en Oímbra, Roberto Santana y Azahara Chavero han creado su propia marca desde el rural, con productos que lucen las propiedades naturales de su miel 100% pura, como la cosmética o la cerveza
Después de varios años fuera de la comarca trabajando en la seguridad y en la cocina de las centrales nucleares de Garoña (Burgos) y Trillo (Guadalajara), Roberto Santana y Azahara Chavero regresaron a Oímbra uando ella se convirtió en técnica de la farmacia local.
En busca de un nuevo oficio, Roberto un día acompañó a un vecino apicultor para aprender más sobre esta práctica. 13 años más tarde gestiona 1.300 colmenas y ahora tiene su propia marca, con la que a partir de su miel 100% natural producen todo tipo de derivados. “Xabóns, velas, cervexas artesás, hidromel, mel con froitos secos, propoleo, bálsamo labial, licor ou salsa picante, ten mil usos”, afirma.
De producir a emprender
Roberto recuerda cómo antes vendía toda su producción a grandes envasadoras. Pero hace un año, en una visita a la oficina agraria de Verín, le animaron a crear una página web, diversificar el producto y asistir a ferias. Ese fue el impulso para dejar de ser solo un productor más para convertirse en una marca con identidad propia desde el rural.
Hasta ahora, Roberto se había ocupado de la miel, pero crear “Sabia Mágica” —fruto de unir los nombres de sus hijos, Sabela y Iago—, ha sido un paso que han dado en familia. Los inicios no han sido fáciles, pero en poco tiempo han llevado sus productos, con el respaldo de la I.X.P Mel de Galicia y de producción ecológica, al mercado de Navidad “Artesanía, Saber e Sabor” de Ribadavia, así como a otras ferias en “Barcelona ou O Porriño, e tamén nas catas dos meles de Galicia por vez primeira”, apunta Roberto.
Las amenazas de la miel
La apicultura en la zona no está exento de peligros que van más allá de los vaivenes del mercado. A los incendios y los pesticidas se ha sumado la velutina, la avispa asiática que amenaza la viabilidad de las colmenas. Para combatir esta plaga, Roberto ha reducido la entrada de las mismas a solo unos milímetros para que sus abejas puedan pasar, pero no así sus depredadores.
Es un trabajo “constante e diario” que se suma al ciclo anual de cuidados, desde la limpieza invernal y la alimentación de refuerzo en primavera, hasta la recolección a finales de verano. Pese al esfuerzo, la producción puede oscilar drásticamente de un año a otro por las bajas, el clima y otros factores: “Cada caixa produce unha media de 30 quilos, pero algunhas dan cinco, seis ou sete alzas, e outras, unha ou ningunha. Aquí as regras de tres son as contas da leiteira. O ano pasado, por exemplo, recollimos 10.000 quilos de mel”.
Como curiosidad, muchas de las colmenas están situadas a escasos metros de la Raia que separa Portugal y Galicia, por lo que sus abejas se alimentan también en territorio luso, dando lugar a una miel que presume de transfronteriza.
Innovando desde casa
Mientras Roberto aplica su conocimiento en las colmenas y el monte, Azahara es una más en el obrador casero y se encarga de la innovación y la presentación, con productos que se salen de la norma. “Fomos experimentando con ideas, como as velas ou a cosmética, e facémolo todo nós na casa, salvo algunhas colaboracións con produtores locais para elaborar as cervexas ou a salsa picante que levan o noso mel”, asegura.
En ocasiones, sus innovaciones se dan de bruces con las “trabas administrativas” para certificar productos, como la miel con nueces. A pesar de los obstáculos, la acogida está siendo “moi boa, fóra de aquí chama moito a atención o noso mel escuro de castiñeiro, valoran máis o produto natural e están dispostos a pagar por el”.
El aprendizaje es continuo para esta pareja, que se han convertido en emprendedores sobre la marcha. Azahara admite que “levas moitos chascos e hai cousas que aínda nos costan entender do mundo empresarial, pero a nosa motivación segue intacta porque isto non o facemos só para nós”. Para ellos, Sabia Mágica es más que un negocio, y esperan que el día de mañana sea un legado que puedan dejar a sus hijos. Con la mirada puesta en acudir a nuevas ferias y en dar otros usos a su miel artesanal, Roberto y Azahara continúan trabajando para que su “savia mágica” de Oímbra viaje del rural a cada vez más lugares.
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