El traficante colaborador de Ourense: pena reducida por guiar a los agentes hasta el alijo
VISTA DE CONFORMIDAD
El inculpado, que colaboró con los agentes de Ourense, confesó que las papelinas del bar eran suyas y que en casa tenía más.
En el mundo del tráfico de drogas, la regla de oro es el silencio. Sin embargo, Santo A. M. G. la rompió en la madrugada del 11 de febrero de 2024. Este hostelero de origen dominicano y vecino de Carballiño protagonizó este miércoles una breve vista de conformidad en la Audiencia Provincial de Ourense, donde aceptó una pena de dos años de prisión. Una condena que se gestó no tanto por la pericia policial, sino por su propia y poco habitual colaboración.
Todo comenzó con una inspección rutinaria a las 02:20 de la madrugada en el bar Fabrike, local que regentaba el acusado. Los agentes encontraron un huevo de plástico con tres papelinas de cocaína y otros tres envoltorios en el baño. Fue entonces cuando, lejos de excusarse, el acusado asumió la propiedad de la droga y confesó a los agentes que en su casa había “más sustancias almacenadas” y se ofreció voluntariamente a entregarlas.
El acusado acepta dos años de cárcel tras entregar voluntariamente la droga, valorada en 12.000 euros
A las 0:00 de la madrugada, la comitiva se trasladó a su piso en la calle Marcelino Parrondo. Allí, el propio detenido entregó a la Guardia Civil lo que realmente constituía el delito grave: un envoltorio con casi 100 gramos de cocaína (99,1 gramos) de pureza media (63,215), y otros cinco huevos con papelinas de altísima pureza (superior al 90%), listas para cortar y vender, además de otros envoltorios con restos de droga. Los agentes se incautaron de una báscula de precisión y un paquete de bolsas de basura para preparar las dosis.
El valor de mercado de lo que el acusado entregó voluntariamente superaba los 12.000 euros.
El acuerdo sellado en la Audiencia Provincial traduce esa colaboración en una pena de dos años de prisión, el límite legal que permite suspender el ingreso en la cárcel al carecer de antecedentes. Eso sí, la condena lleva aparejada una advertencia económica ineludible: una multa de 12.000 euros. Si el hostelero no abona dicha cantidad, se aplicará la responsabilidad personal subsidiaria establecida en el Código Penal, lo que añadiría automáticamente 30 días de privación de libertad a su pena.
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