Vecinos de Barrocás realizan vigilancias nocturnas ante la okupación: "Estamos en vilo porque tenemos miedo"

NOCHES SIN DORMIR

Vecinos de Barrocás alertan de que tras el incendio en A Ponte llegaron más okupas al entorno de la calle Areal, una problemática que sufren desde hace dos años. “Estamos en vilo, al lado tengo una casa vacía y en cualquier momento entrarán”, señala Patricia.

Estado en el que dejaron una vivienda que, según los vecinos, estuvo okupada en Barrocás.
Estado en el que dejaron una vivienda que, según los vecinos, estuvo okupada en Barrocás. | Miguel Ángel

Los dos incendios registrados recientemente en la ciudad en edificios okupados, primero en la antigua Casa de Baños y luego en un inmueble de la Vicente Risco, han puesto en alerta a vecinos de otros barrios, quienes tienen el temor de que estas personas acaben en edificios deshabitados de sus zonas.

Una de los que muestran preocupación ante esta problemática social es Barrocás, concretamente cerca de la calle Areal, donde desde el pasado sábado, día del incendio en A Ponte, han notado mayor presencia de personas en casas que estaban deshabitadas.

Así lo aseguran Patricia y Bea -prefieren no dar su apellido-, dos vecinas de este barrio que confiesan se sienten inseguras. Según relatan, aunque el problema ha aumentado en los últimos días, llevan sufriendo la presencia de okupas desde hace aproximadamente dos años y la situación se ha vuelto insostenible para ellas. De hecho, junto con María José, la hermana de Bea, se turnan por las noches para vigilar la zona y una de ellas hasta se ha comprado una linterna policial.

“Tengo miedo”

“Estamos en vilo, yo al lado tengo una casa vacía y en cualquier momento van a entrar. Yo tengo una niña de 18 meses, vivo sola con ella y tengo miedo”, explica Patricia. “Son gente que cuando hacen de las suyas como esta vez en As Caldas se vienen para aquí, al igual que cuando quemaron la cárcel llegó aquí un hombre la misma noche”, añade.

María José, otra vecina de la zona, denuncia que los okupas también han entrado en coches aparcados y los han dañado. En su caso, indica que se lo rayaron y le pincharon las ruedas. “Aquí unos se van y otros vuelven, a lo mejor están uno o dos meses y luego se marchan y llegan otros”. asegura.

Una de las cosas que les inquieta es que en torno a este lugar hay muchas casas deshabitadas, por lo que son más propensos a sufrir un asentamiento okupa.

El miedo que sienten ha aumentado a raíz de ver los dos recientes incendios ocurridos en la ciudad en apenas 15 días. “Sabemos que aquí algo va a pasar porque cada vez son más (calculan que en torno a nueve) y son personas que no se caracterizan por la tranquilidad, ya que consumen alcohol y drogas. Al final ni duermes”, asegura Patricia. “Tenemos que estar vigilando toda la noche, esto al final lo sufrimos todos los días”, apunta Bea.

Por ello, requieren en la zona una mayor presencia policial que aleje a los okupas de la zona y les permita vivir tranquilos.

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