El veredicto de docentes ourensanos sobre el informe PISA: reglas del pasado en la era de la inmediatez

LA EDUCACIÓN, A EXAMEN

Los profesores de Ourense señalan un sistema educativo obsoleto como desencadenante de los resultados de las pruebas

La educación en Ourense, a examen: reglas caducas en la era de la inmediatez
La educación en Ourense, a examen: reglas caducas en la era de la inmediatez

Esta semana se conocieron los resultados del informe PISA, que cada tres años evalua las competencias del alumnado de 90 países en matemáticas, lectura y ciencias. Mientras el debate público se enreda en el cruce de responsabilidades por las malas calificaciones, la radiografía de esta caída se encuentra a pie de aula, donde los docentes apuntan a un sistema caduco que evalúa con reglas del pasado a la generación de la inmediatez.

En el plano institucional, la Xunta analiza los datos y estudia posibles vías para atajar la situación. Aunque el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, reivindica que la comunidad se mantiene por encima de la media estatal en las tres competencias evaluadas y destaca en equidad, reconoce que los últimos resultados “non son os que nos gustaría”. En este sentido, en una entrevista a una emisora de radio, el conselleiro subrayó que este curso Galicia tendrá un programa extraescolar para grupos reducidos de 6º de Primaria, aprobado esta misma semana por el Consello de la Xunta. En este sentido, apuntó que el programa está pensado para ayudar a aquellos estudiantes que presenten mayores dificultades de aprendizaje y se centrará especialmente en Matemáticas y lectura, dos de las competencias que mide PISA.

Sin embargo, esta visión administrativa resulta un simple parche más para quienes se enfrentan al día a día en los encerados. Lejos de criminalizar a los adolescentes o reducir el problema a una cuestión de horas extra de estudio, cuatro profesionales ourensanos de la educación evalúan los resultados y advierten que el fallo es estructural, metodológico y social.

La educación, a examen

Desde la Xunta

La Xunta destaca que Galicia supera la media estatal en PISA y anuncia programas de refuerzo escolar. Los docentes advierten de un fallo estructural, metodológico y social.

Culpa del sistema

Millán Brea defiende no criminalizar las pantallas y pide evaluar el contexto socioeconómico, reclamando más pensamiento crítico y educación emocional.

Aprender para interiorizar

Alexandre Sotelino ve las pruebas como una advertencia, pero cuestiona su estandarización. Atribuye la falta de comprensión lectora a la inmediatez y defiende un equilibrio digital.

Nuevas costumbres

Marila Abad vincula los malos datos a la pandemia y al exceso de estímulos. Reivindica una enseñanza híbrida y urge a trabajar la frustración en los jóvenes.

Personas sobre números

Juanlu Rivero defiende que la escuela rural mide personas y proximidad, valores invisibles para PISA. Sin embargo, reconoce la dificultad de atención.

Millán Brea: “O alumnado é o resultado do que os adultos creamos”

Millán Brea, educador social y docente, sostiene que los resultados del informe PISA no reflejan un fracaso del alumnado, sino un grave problema estructural del sistema educativo y de la sociedad adulta. Su análisis desmiente los enfoques tradicionales y apunta a varias carencias fundamentales. Para el educador, los jóvenes son simplemente el producto de las políticas vigentes. “O alumnado é o resultado do que os adultos creamos”, afirma, subrayando de manera tajante que a quien “hai que tirarlle das orellas é a nós, as persoas que creamos este sistema”.

Millán Brea, educador social y docente.
Millán Brea, educador social y docente.

Brea rechaza utilizar los datos de PISA para criminalizar el uso de pantallas o herramientas como la inteligencia artificial. “As pantallas non son o problema, todo depende do uso que lle demos”, explica, destacando que el error real radica en no saber educar digitalmente a una generación que convive con cambios tecnológicos brutales.

El educador social apunta que el informe evalúa competencias aisladas, ignorando por completo el contexto socioeconómico y de la salud mental del alumnado. Además, considera totalmente absurdo comparar a España con países como Estonia o Dinamarca (con mejores datos en el informe PISA) sin analizar antes las diferencias en pobreza y equidad. Lo urgente, insiste, es transformar las aulas para suplir carencias vitales: “Tanto o pensamento crítico como a educación emocional agora mesmo é o que máis podemos botar en falta”.

Alexandre Sotelino: “El sistema no puede dar la espalda a la sociedad”

Para Alexandre Sotelino, doctor en Ciencias de la Educación y pedagogo, los resultados del informe PISA representan una llamada de atención, pero advierte que hay que coger estos resultados “con cautela y no como un fracaso absoluto”. Sotelino recuerda que es una prueba estandarizada que obvia competencias vitales como la convivencia o el comportamiento democrático.

Alexandre Sotelino, docente ourensano.
Alexandre Sotelino, docente ourensano. | v

Uno de los puntos más debatidos es la falta de comprensión lectora. El experto señala que el problema radica en la actual sociedad de la inmediatez, donde los estudiantes “aprenden a rendir y a ser eficaces, no tanto a interiorizar profundamente los contenidos”. Ahí es donde Sotelino encuentra el fallo del sistema: “Los modelos de evaluación van a tener que pasar más por demostrar si el aprendizaje está adquirido, y no solo si está adquirido el conocimiento”.

Ante el reto de la digitalización, Sotelino defiende el equilibrio. “El regreso al papel es positivo y motivador, pero el sistema educativo no puede dar la espalda a la sociedad”, indica y añade: “Debemos preparar a los alumnos para vivir en un mundo digital”. En este escenario, reivindica a los docentes, profesionales “de los mejor preparados”, quienes frecuentemente se ven frenados por la desconfianza social.

Marila Abad: “Durante la pandemia se perdió el hábito de estudio”

Lejos de catastrofismos, Marila Abad, profesora de Secundaria y Primaria recien jubilada, sostiene que las aulas atraviesan una fase de adaptación acelerada tras la llegada repentina de la tecnología y el impacto de la pandemia. “Los resultados del informe PISA han sido malos, pero estamos en un periodo de transformación”, explica la docente, que señala que en 2020 surgieron muchas cosas que, en cierta forma, han desencadenado esta situación. “Los niños pasaron de curso sin realizar esfuerzo ninguno, perdieron el hábito de estudiar y todo eso ralentizó mucho el proceso de enseñanza”, indica.

Marila Abad, durante una entrevista en Telemiño.
Marila Abad, durante una entrevista en Telemiño.

A su juicio, el cambio en los hábitos de lectura y de concentración responde a los nuevos estímulos digitales. “Aparecieron las tecnologías casi sin manual de instrucciones”, reconoce y añade: “el scroll continuo y la inmediatez influyen, pero los alumnos de hoy no son tan malos como nos dicen, ni hay generaciones perdidas ni nada”.

Abad remarca que el núcleo de la educación permanece intacto. “Un niño sigue necesitando lo mismo de siempre, que alguien crea en él, que lo valore y lo acompañe”, afirma. No obstante, reconoce que “lo que ha cambiado drásticamente es el entorno que rodea a la escuela”, donde las pantallas a menudo sufren un juicio desmedido. “La tecnología ha venido para quedarse y es una herramienta fenomenal, no una finalidad. La enseñanza tiene que ser híbrida”, reconoce la docente.

Respecto al aprendizaje por competencias, la profesora apuesta por primar el razonamiento sobre la memorización, aunque advierte sobre la necesidad de gestionar la frustración en el alumnado. “Parece que los tenemos metidos en burbujitas de cristal. Tienen que aprender que equivocarse es normal y que el esfuerzo enseña”. Para Abad, el informe PISA debe interpretarse como un incentivo de mejora: “Es un toque de atención para recordar que no nos podemos relajar en cómo y qué enseñamos”. En este contexto, Abad subraya la enorme sobrecarga que asume hoy el profesorado, que ha dejado de ser solo una autoridad académica para tener que ejercer de “orientador, mediador, psicólogo y experto en tecnología”.

Juanlu Rivero: “Aínda que sexamos poucos necesitamos axuda para poder atender ben aos nenos”

La realidad del rural ourensano obliga a ver la educación desde una perspectiva diferente. Allí, compartir aula entre alumnos de distintas edades transforma el aprendizaje en una experiencia distinta, pero igual o más enriquecedora. “Cando escoito falar de educación desde os grandes números, non podo evitar pensar na miña escola”, reflexiona Juanlu Rivero, director del CEIP Castiñeiro de Laza.

En su centro, de apenas tres unidades, tiene clara su postura frente al aluvión de informes y gráficas: “PISA mide números, a escola rural mide persoas”. Para Rivero, la cotidianidad en los pequeños pueblos “difícilmente cabe nunha gráfica”, porque en sus aulas “é moi difícil ser simplemente un número”. El éxito educativo se basa en la proximidad absoluta con el alumno. “Aquí coñecemos as familias, sabemos quen necesita máis tempo para facer unha tarefa ou quen chegou esa mañá especialmente contento”, explica el profesor.

Juanlu Rivero, director del CEIP Castiñeiro de Laza.
Juanlu Rivero, director del CEIP Castiñeiro de Laza.

Los exámenes estandarizados tampoco logran reflejar la conexión de una escuela que colabora activamente con su medio ambiente, las asociaciones y las personas mayores. “Fomentar o arraigo demostra que hai aprendizaxes que non caben nun exame, pero que quedan dentro”, asegura Rivero.

Pese a la defensa del modelo rural, Rivero huye de la autocomplacencia y asume que “a escola tamén ten que saber mirarse ao espello”. Desde su experiencia diaria confirma una carencia real que sí detecta el informe internacional: “Vexo máis dificultades para manter a atención. Custa máis parar diante dun texto, lelo con calma, volver atrás e pensar sobre o que acabamos de ler”. Con todo, este docente reclama la necesidad de atención y recursos: “Aínda que sexamos poucos necesitamos axuda para poder atender ben aos nenos”.

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