Una víctima de maltrato en Ourense narra su miedo: “Vino a mí y sus ojos eran de fuego”
VIOLENCIA MACHISTA
Una mujer relató cinco años de convivencia con agresiones e insultos. En una ocasión, tal como recordó, su pareja la puso una pistola en la cara. “Después se rio porque era de balines”.
Antonio C.L. no quiso declarar este martes en el Penal 2, en donde se le juzgó por malos tratos habituales y amenazas a la que fue su pareja entre 2015 y 2020, la madre de su hija de nueve años. Pero aprovechó el remate del juicio para hacer uso de la palabra y admitir, a través de una videoconferencia desde una cárcel de Palma de Mallorca, que las amenazas respondieron a un momento de “cabreo” y que ya está haciendo un curso de violencia de género. Según recalcó, merece una oportunidad.
Momentos antes, el fiscal había pedido una condena para él de dos años y nueve meses de cárcel por maltrato habitual y amenazas. La acusación particular redondeó a tres años y añadió la inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad durante cinco años.
En el juicio, solo declaró como testigo la denunciante, quien expuso la difícil convivencia con el inculpado en el hábitat familiar, una habitación que tenían alquilada en una vivienda de Mallorca. “Cuando llegaba colocado de drogas y alcohol siempre estaba agresivo, me daba puñetazos, patadas, me tiraba del pelo, me insultaba, me decía que no valía para nada (…)”, aseguró la víctima. El maltrato -añadió- era casi semanal. En una ocasión, tal como recordó, su pareja la puso una pistola en la cara. “Después se rio porque era de balines”.
En cierta ocasión, la agresión “fue más brutal” e incluso ella tuvo que alertar a la Policía. “Tiró la puerta abajo a patadas, me tiró del pelo, me zarandeó (…), vino hacia mí y solo veía sus ojos de fuego, de odio, de monstruo. Me mordió la boca y sangré”, relató. Meses después retiró la denuncia “porque dependía económicamente y emocionalmente de él”.
La mujer también relató una convivencia trufada de control: “Cuando quería ver a alguien o hablaba con alguien tenía que saber quién era, ver su foto, saber dónde estaba”.
Las amenazas del tipo “te voy a atropellar” ocurrieron, según confesó, cuando decidió separarse. Finalmente, en enero de 2023, se trasladó a vivir Ourense con su hija gracias al apoyo presencial y económico de su padre. Ella tuvo que hacer frente íntegramente a la manutención de la hija. Pese a que el 27 de marzo de 2023, Antonio fue condenado a cuatro meses de prisión por impago de pensiones y una responsabilidad civil de 7.200 euros, no pagó nada, aseguró la abogada de la acusación particular.
“Mi hija se va a quedar huérfana”
En el juicio también se escucharon una serie de audios porque ella no quería que la niña se quedara a dormir con él si viajaba a Ourense con motivo de su cumpleaños. “Como tú me quites a mi hija se va a quedar huérfana (…). Un día me vas a encontrar en la oscuridad de Galicia”.
La defensa alegó que esos mensajes no eran graves porque había muchos kilómetros de separación y, en cuanto al maltrato habitual, aseguró que no estaba acreditado. “No hay partes médicos y solo contamos aquí con su declaración”, aseguró.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
DUPLICIDAD DE INGRESOS
La inmunidad de Jácome y la extraña parcialidad judicial
LEMBRANZAS
Ourense no tempo | Un Barbaña bajo cubierta
"A TERRA DO ANEL"
O OUFF comeza unha viaxe fantástica polos reinos de Tolkien
Lo último
OPERATIVO DE TRASLADO
Comienza el traslado de los migrantes de las playas de Ceuta al campamento del puerto
EVOLUCIÓN FAVORABLE
El incendio de Quiroga queda estabilizado tras quemar 420 hectáreas
LA REVISTA
La playlist de... The Speedways