Vida nueva en los “búnkeres”, los pasillos de radioterapia del CHUO
FOTOGRAFÍA ARTÍSTICA
Los fríos pasillos de radioterapia del CHUO, conocidos popularmente como “los búnkeres”, se llenan ahora de bosques, poesía y fotografía gracias a un proyecto artístico para humanizar la experiencia de los pacientes.
Lo que antes eran dos pasillos fríos, blancos y asépticos en el área de radioterapia de Oncología del CHUO se han convertido ahora en un recorrido lleno de bosques, vida y poesía. Detrás de esa transformación está un proyecto impulsado desde la Escola de Arte Antonio Faílde junto a la fundación Apetéceme y el propio hospital para humanizar los accesos a la zona de tratamiento, anteriormente conocida popularmente como “los búnkeres” debido a su aspecto vacío, a través de la fotografía artística.
La iniciativa se dividió en dos propuestas distintas desarrolladas por alumnado del centro. Una de ellas fue la creada por Darío Eyrée y Valeria Rueda, centrada en paisajes naturales de la provincia y en una fotografía más documental y vinculada al espacio natural. La segunda estuvo firmada por Paula y Andrea Fernández, que apostaron por un trabajo más abstracto y cercano a la fotografía de moda, utilizando flores y composiciones de estudio para construir imágenes de libre interpretación.
“Cando pasamos por alí vimos un espazo frío, moi aséptico, pouco agradable para persoas que teñen que atravesalo vinte ou trinta veces”, explica Eyrée. Frente a eso, decidieron trabajar con “paisaxes moi entrópicas, cheas de vida, moi caóticas”, buscando que cada persona pueda encontrar detalles distintos en cada recorrido.
Las imágenes, instaladas desde finales del año pasado en grandes vinilos, se acompañan además de poemas para dialogar con las fotografías y ayudar a transformar la experiencia emocional de este espacio tan singular. Eyrée reconoce que el proyecto estuvo marcado desde el principio por la responsabilidad de intervenir en un lugar tan sensible. “Foi unha responsabilidade enorme, pero tamén algo fermoso. Intentamos poñernos na cabeza dos usuarios para pensar o que podía axudarlles”, señala.
La mayoría de las fotografías del proyecto fueron tomadas en distintos puntos de la provincia de Ourense, especialmente en entornos naturales próximos a lugares emblemáticos como San Pedro de Rocas o la Sierra de San Mamede. “Queríamos transmitir que o mundo é un organismo vivo e que todos formamos parte del”, concluye.
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