Francisco Javier Río Barros “O ferreiro de Melias” llega a los cien años

"A CASIÑA DO VAL"

Francisco Javier Río Barros “O Ferreiro” vive hace 50 años en la casa que construyó en Melias. El pasado jueves rodeado de su familia el veterano herrero celebró cien años de vida.

Francisco Javier Río Barros encendiendo las velas del pastel | La Región

Francisco Javier Río Barros vive hace 50 años en la casa que construyó en Melias: “A casiña do Val” como anuncia la entrada de la vivienda. Cinco décadas frente al pastel con tres velas de una cifra que inspira respeto y sorpresa por igual, O ferreiro, como si estuviera preparado para la ocasión, extrae de su bolsillo un encendedor para prender las pequeñas llamas que simbolizan la vida recorrida y que celebra junto a su familia.

En Venezuela permaneció hasta 1961 cuando, ya casado con una ourensana, fijó en Melias su nueva residencia y taller de herrería

Nacido en A Coruña, como cientos de miles de gallegos en 1954 zarpó hacia América en búsqueda de una prosperidad que su oficio de tornero no podía otorgarle en aquel momento. En Venezuela permaneció hasta 1961 cuando, ya casado con una ourensana, fijó en Melias su nueva residencia y taller de herrería por el cual sería conocido desde entonces con su ferroso apodo.

“Se levanta cada día a las 9 de la mañana, desayuna y lee el periódico. Siempre está muy actualizado”

“Se levanta cada día a las 9 de la mañana, desayuna y lee el periódico. Siempre está muy actualizado” comenta su hijo Francisco Río Segade y un detalle sale a relucir en medio de sonrisas y fotografías familiares, su padre es suscriptor de La Región hace décadas. Cada hoja de periódico leída por él forma parte del transcurso vital de este hombre centenario en cuya figura venerable pueden adivinarse tantas anécdotas como días acumulados.

“Gracias” dice en voz baja Francisco O ferreiro

Acomodado frente al pastel y con las velas encendidas O ferreiro comienza a cantar su feliz cumpleaños mientras palmea con suavidad y luego sopla las velas que él mismo ha encendido con el entusiasmo de una salud privilegiada. “Gracias” dice en voz baja Francisco O ferreiro y mueve su rostro alrededor para comprobar la multitud de cariños reunidos en torno suyo.

“Me siento muy bien” comenta el veterano herrero

“Me siento muy bien” comenta el veterano herrero dejando entrever el misterio para saberse portador de un siglo, como si en el silencio momentáneo que guarda por las risas de su familia reunida, la respuesta a la pregunta de ¿cómo es posible? fuese: la paz.

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