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OPERACIÓN "VÉRTIGO"
La Guardia Civil de Ourense desarticuló una organización criminal que presuntamente está detrás de los 14 robos perpetrados el pasado mes de julio en las localidades de Avión y Beariz llevándose un botín, entre joyas y dinero, de medio millón de euros. En esta operación, bautizada con el nombre de “Vértigo”, los agentes lograron en Barcelona, Tarragona y Castellón detener el miércoles a nueve personas, ocho pasarán a disposición judicial mientras una quedó en libertad.
Esta organización criminal tenía dos patas, por un lado estaba la operativa, dedicada a perpetrar los robos en vivienda, y por otra la financiera, encargada de sustentar la parte económica, financiada principalmente a través del tráfico de drogas. Ambas células estaban dirigidas por un mismo líder.
Los cuatro miembros de la primera pata, la encargada de los robos, son los que se desplazaron hasta la provincia de Ourense el pasado verano desde Cataluña. El viaje comenzó el 10 de julio, esa mañana fueron a un centro comercial y uno de ellos compró unas zapatillas de trekking del número 45, que resultarían muy importantes en la investigación, ya que sus huellas se encontraron posteriormente en las viviendas. Tras ello, fueron a un supermercado, compraron alimentos por un importe de 94 euros y, a las 17,30 horas, repostaron en una gasolinera y emprendieron la marcha. A las 23,00 ya estaban en la provincia de Palencia, donde pararon a echar combustible, y, entre las 4,30 y 5,00 horas del 11 de julio, llegaron a Beariz.
Los tres primeros robos en viviendas se produjeron ese mismo 11 de julio, en Beariz, y desde ese día hasta el 19 cometieron entre esta localidad y Avión un total de 14 asaltos a viviendas habitadas, tres de ellas con moradores en su interior. Todos ellos se produjeron entre las ocho de la tarde y medianoche. “Ya el día 12 tenemos la sospecha de que pudieron ser ejecutados por un grupo u organización criminal”, explicó ayer el capitán de la Policía Judicial de la Guardia Civil, Juan José López Castro.
El modus operandi de esta organización criminal refleja la alta especialización que tenía. Todo lo que hacían estaba perfectamente planeado. Solo entraban en viviendas unifamiliares y tenían perfectamente distribuidas sus funciones: dos asaltaban las casas, uno vigilaba y otro se encargaba de adquirir los víveres necesarios. Además, durante los días que estuvieron en la provincia cometiendo los robos, se ocultaron en el bosque.
El mediodía del 20 de julio, un día después del último robo, uno de los miembros echó al turismo combustible en una gasolinera ubicada en una provincia limítrofe. Tras ello, a las 14,21 llegó de nuevo a Avión y los cuatro emprendieron la huida de vuelta a Cataluña. La respuesta de la Guardia Civil de Ourense fue rápida y poco después localizaron el coche de la fuga y comenzaron el seguimiento. En este momento, entró en juego un factor clave, la coordinación con la Guardia Civil de otras provincias, algo que los agentes consideraron clave en el éxito de la operación.
Fruto de ella acordaron un dispositivo en la A-68, en Burgos, pero los presuntos asaltantes consiguieron evadirlo, aunque con riesgo para los agentes. Tras ello, comenzaron a circular a elevada velocidad hasta llegar a un polígono de Álava, donde abandonaron el coche en un camino y escaparon a pie. Quien los fue a buscar es el líder de la organización, que, advertido de lo que estaba pasando, cogió un coche y se trasladó desde Tarragona a su encuentro en Miranda de Ebro y volvieron a emprender la huida dirección a Cataluña.
Ya en la madrugada del 21 de julio, se estableció un dispositivo de la Guardia Civil en Aragón que logró bloquearlos, pero consiguieron escapar realizando un cambio de sentido en medio de la autopista y circulando en sentido en contrario. También lograron sortear el tercer dispositivo, en la provincia de Lleida, establecido por parte de los Mossos d’Esquadra.
En consecuencia, los agentes ese día 21 tuvieron que empezar prácticamente desde cero. La investigación avanzó y en la primera quincena de septiembre, cuando estaba previsto que se produjesen las detenciones, miembros de la organización abandonaron el país, lo que volvió a dilatar todo hasta esta semana.
Este miércoles la Guardia Civil de Ourense realizó registros domiciliarios en Barcelona, Tarragona y Castellón que culminaron con la detención de nueve personas, una de ellas ya está en libertad. Las otras ocho pasarán a disposición judicial, cinco de ellas hoy en Ribadavia, entre ellas el presunto cabecilla.
En los registros los agentes se incautaron de tres armas, una carabina, distintos tipos droga o dinero en efectivo. A los detenidos se le imputan catorce delitos de robo con fuerza en vivienda, pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, un delito contra la seguridad del tráfico, y atentado a agentes de la autoridad. La operación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.
Esta organización estaba formada casi en su totalidad por ciudadanos extranjeros, de Albania y Marruecos, con antecedentes y alta especialización, incluso algunos miembros tenían formación militar. Uno de ellos el líder, que estuvo 18 años en las fuerzas especiales de Albania. Además de sus conocimientos para eludir a los agentes, como los continuos cambios de vivienda, también dificultó la investigación el hecho de que algunos tienen varias identidades.
Entre los integrantes estaban dos hermanos del líder, cada uno en una pata distinta de la organización. Asimismo, cabe destacar el distinto nivel de vida entre la cúspide y la base. El líder disfrutaba de un lujo que contrastaba con el día a día de otros miembros, como demuestra el hecho de que algunos vivían en caravanas.
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