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El primer café | Viernes, 6 de febrero
MENOR USO ENERGÉTICO
La provincia de Ourense ha finalizado el año hidrológico 2024/2025 (remató el pasado 30 de septiembre) con un 9,5% menos de precipitación en la demarcación, pero las reservas de agua baten récords por la menor demanda energética. Los contrastes fueron extremos: en Lobios (A Baixa Limia) llovió casi cinco veces más que en O Barco de Valdeorras, el punto más seco de toda la cuenca Miño-Sil.
A pesar de que las lluvias estuvieron por debajo de la media y muy lejos de las de los dos años anteriores, la provincia comienza el nuevo ciclo con sus embalses en una situación de récord, con la demarcación Miño-Sil batiendo su máximo histórico de agua almacenada. La demarcación cerró el año con una precipitación media de 1.036,4 l/m², un 9,5% por debajo del promedio histórico (1.144,8 l/m²). Este frenazo contrasta con la tónica húmeda general en España (donde llovió un 7% más de lo normal).
Sin embargo, y a pesar de la escasez de aportaciones, el volumen de agua almacenada en el conjunto de la cuenca ha batido un récord histórico, situándose al 67,16% de su capacidad, un 12,45% por encima de lo habitual al cierre del año. La clave ha sido una drástica reducción de la demanda para producción hidroeléctrica durante los meses de verano (junio a septiembre), que permitió conservar el agua acumulada. Los caudales circulantes y los niveles de aguas subterráneas se mantuvieron, asimismo, en valores próximos a la media histórica.
El análisis territorial revela una provincia pluviométricamente fracturada. Ourense tuvo el punto más seco y uno de los más húmedos de toda la demarcación Miño-Sil. En O Barco apenas se recogieron 376,7 l/m², la cifra más baja de toda la cuenca. En el extremo opuesto, en Lobios, se registraron 1.773,1 l/m². Esto significa que en la Baixa Limia llovió casi cinco veces más que en Valdeorras.
Esta brecha se refleja en el comportamiento de los distintos sistemas: el Sil Inferior (que abarca Valdeorras y Viana) fue el más castigado, con un déficit de lluvias del 20,7% sobre su media histórica y solo 899,9 l/m² acumulados; el Miño Bajo (Ourense capital, Ribadavia) también quedó por debajo de su promedio, con un déficit del 11% y 1.183,1 l/m²; y la excepción fue el sistema Limia, que gracias a las abundantes lluvias en su zona más montañosa, terminó el año con un ligero superávit del 1,5% sobre su promedio histórico, alcanzando los 1.133,3 l/m².
Pese a esta importante variabilidad, el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI), la herramienta técnica que define una sequía, catalogó el año hidrológico 2024-2025 como “normal” para todos los sistemas de la provincia.
Los datos para la provincia de Ourense muestran una reserva actual de 1.069 hm³ (66,69%), muy por encima de la media de la última década (934 hm³ o 58,27%). Aunque es ligeramente inferior al 70,8% del año pasado (que fue excepcionalmente húmedo), la situación es de solidez.
Más allá de los promedios, los sistemas ourensanos ofrecen datos destacables: el sistema Limia, beneficiado por las lluvias, ha pulverizado su récord histórico de agua embalsada, con Salas y As Conchas en niveles nunca antes vistos para esta fecha; el Miño Bajo también ha cerrado el año en niveles de máximo histórico o muy cercanos a ellos; e incluso en el Sil Inferior, a pesar de ser la zona más seca en precipitaciones, las reservas se encuentran por encima de su media histórica, aunque sin cifras de récord.
Ourense despide un año hidrológico de contrastes y la provincia encara el otoño con una robusta garantía hídrica, si bien las perspectivas no son positivas. Se espera un otoño más seco de lo normal según avanzaban las previsiones y está confirmando la realidad. Desde el inicio de esta estación, apenas se han registrado lluvias en la provincia, y los pronósticos advierten que, al menos hasta el 15 de octubre, las condiciones seguirán siendo de influencia anticiclónica y máximas rondando los 30 grados.
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