Claudia no da tregua y sigue lloviendo hasta el domingo en Ourense
LO PEOR PODRÍA LLEGAR
Tras el colapso de este jueves en la A-52 y los cortes de tren y luz, lo peor podría estar por llegar
La borrasca Claudia no ha dicho su última palabra. Si la jornada del jueves dejó a la provincia sumida en el caos circulatorio y con suministros básicos o conexiones por tren golpeados, las previsiones para el fin de semana, lejos de prometer una calma inmediata, mantienen la situación inestabilidad, incluso más agravada.
Claudia no empezará a disiparse hasta el domingo y MeteoGalicia confirma que los avisos continúan activos para el viernes y se extienden al sábado, cuando una profunda borrasca de 990 milibares -moderadamente profunda- que ese día situará al oeste de la comunidad gallega, amenazando con volver a castigar especialmente a la mitad sur de la provincia durante el fin de semana.
El balance que deja el paso de los primeros frentes asociados a Claudia es cauto, pero lo peor puede estar por llegar, ya que los suelos empiezan a estar al límite, especialmente en la mitad sur y el oriente de la provincia.
La autovía A-52 se convirtió este jueves en una ratonera a primera hora de la mañana a su paso por Toén, donde una sucesión de tres accidentes encadenados en apenas cuarenta minutos implicó a más de una decena de vehículos. Lo que comenzó con una salida de vía se transformó en un colapso kilométrico que atrapó a conductores provenientes de Vigo, O Carballiño y Santiago, paralizando la entrada a la capital hasta bien entrada la mañana. No fue el único punto negro: en Trives, un árbol bloqueó la OU-636, obligando a los vehículos a transitar por la cuneta del histórico Puente Bibei, y la línea ferroviaria del Miño entre Ourense y Vigo quedó interrumpida por la caída de troncos sobre la vía entre As Neves y Salvaterra.
Los suministros también se vieron afectados. En A Mezquita, los vecinos vivieron su tercer día de cortes de luz e internet, temiendo por la integridad de sus electrodomésticos ante la inestabilidad de la red por caídas de árboles y cable, con vientos que en las cumbres de A Veiga llegaron a 128 km/h.
Más de 70 litros
El agua no dio tregua y, como se preveía, la montaña oriental y el sur de la provincia fueron los puntos más afectados. Las estaciones de O Invernadoiro en Vilariño de Conso y A Baixa Limia superaron los 70 litros por metro cuadrado en 24 horas, en A Limia, varía zonas superaron los 65l/m2, también gran parte de la comarca de Monterrei rebasó los 40 l/m2 y en la ciudad se recogieron más de 35 l/m2. La Confederación Hidrográfica del Duero mantenía a última hora una vigilancia intensiva sobre el río Támega a su paso por Verín y Laza, advirtiendo de crecidas inminentes por la escorrentía acumulada.
Del aparato eléctrico para hoy a la profunda borrasca de mañana
La inestabilidad continúa y seguirá lloviendo sobre mojado. Este viernes, la borrasca Claudia sigue estacionaria al oeste de Galicia: la lluvia continua deja paso a chubascos tormentosos y chaparrones súbitos que barrerán la provincia de oeste a este, acompañados de aparato eléctrico. Habrá aviso amarillo en el sur provincial, por fuertes lluvias, en la tarde noche. Sin embargo, la verdadera preocupación de los expertos se centra en el sábado. Un centro de bajas presiones muy profundo, de 990 mb, se anclará frente al litoral gallego, enviando frentes activos que volverán a cebarse con Ourense, especialmente con A Baixa Limia, de nuevo en aviso amarillo en las primeras horas.
Tierra saturada y riesgo de desbordes antes de la llegada del frío invernal
El peligro para el sábado no reside solo en la cantidad de agua que caerá, sino en dónde lo hará. Con la tierra ya saturada tras los diluvios del jueves, la capacidad de drenaje del suelo es nula. Toda precipitación que aporte esta nueva borrasca profunda irá directamente a los cauces fluviales, elevando el riesgo de desbordamientos en las cuencas del Arnoia, el Limia y el Támega. No será hasta la noche del domingo cuando el escenario cambie radicalmente: la entrada de vientos del nordés barrerá las nubes y abrirá la puerta al anticiclón. La próxima semana, Ourense podrá por fin cerrar el paraguas, aunque el precio a pagar será el regreso del frío invernal y las heladas nocturnas.
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