El deterioro vial de Ourense: una provincia aislada

ENTRE BACHES Y OBRAS

Tres de las principales arterias de la provincia -N-120, N-540 y A-52- comparten el pésimo estado en la que está el firme. Circular por ellas es convivir continuamente con baches obras y desvíos

Un turismo evita uno de los múltiples baches que hay en la N-120.
Un turismo evita uno de los múltiples baches que hay en la N-120. | Xesús Fariñas

Ourense vive un “aislamiento” por carretera en sus principales vías de salida. Tres de sus arterias principales presentan daños considerables en el asfalto: la A-52 -que conecta con Vigo y Madrid-, la N-120 -une la ciudad con la comarca de Valdeorras- y la N-540 -enlaza con Lugo-.

En la parte lucense de esta última ha habido los últimos meses varias manifestaciones para protestar por el estado del firme. Los datos del Gobierno reflejan que en esta vía, solo en la parte que transcurre por Lugo, hubo en 2025 un total de 248 siniestros. Si nos remontamos a años anteriores, las cifras dejan un balance entre 2014 y 2024 de 6 muertos y 222 heridos -25 graves y 197 leves-.

De hecho, debido al estado de la carretera, hay taxistas ourensanos que rehúyen de la N-540 cuando tienen que ir a Lugo y se desvían por otras carreteras, aunque sean más kilómetros, tal y como explicó su presidente, Francisco Javier Álvarez. Lo hacen, explican, por seguridad y por los daños que pueden provocar en el vehículo.

 La N-540, entre baches y parches.
La N-540, entre baches y parches. | Miguel Ángel

Idéntico drama vial viven los que circulan por la N-120. Ir por esta vía es transitar entre obras y baches, incluso algunos son tan grandes que están señalizados con conos. Un perjuicio tanto en tiempo como seguridad en una carretera que une dos polos económicos fundamentales para la provincia. Hay algunas zonas que ya han sido rehabilitadas, pero no por completo, ya que están sin pintar.

Los socavones han dejado un reguero de daños en vehículos. Sin ir más lejos, durante el Entroido, al menos 42 conductores sufrieron reventones en apenas cuatro días.

Las obras inundan la A-52.
Las obras inundan la A-52. | Óscar Pinal

El estado no es mejor en la vía que conecta Ourense con el resto de la península y es la puerta de entrada por carretera de los que visitan la provincia. La A-52 se ha convertido en una sucesión de parches, baches, obras y desvíos. Una vía limitada por norma general a 120 kilómetros por hora y que en muchos tramos se reduce considerablemente por culpa de los desperfectos. Todos estos ingredientes provocan que conducir por esta vía sea una yincana.

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