Galería | El hombre que salvó una colección de fotos de guerra
UNA VIDA DE COLECCIÓN (XLVII)
Aurelio, hombre curioso y culto como eran los hombres que trabajaban en las imprentas y los talleres de prensa, que guardara las fotografías. Y las guardo. Las 1.300 que llegaron.
Aurelio Fernández tenía 14 años cuando entró a trabajar en los talleres del periódico La Región, donde aprendió el oficio de tipógrafo. Eran los años cuarenta del siglo XX, España acababa de salir de una terrible guerra y gran parte del mundo sufría la suya propia. Los periódicos españoles publicaban muy pocas fotografías, porque la tecnología no se lo permitía, y en el caso que vamos a contar, la censura tampoco. La II Guerra Mundial pasaría a la historia como la más filmada y fotografiada gracias al esfuerzo de los americanos que pusieron a trabajar a los mejores fotógrafos y camarógrafos de Bollywood. El resultado fueron unas fotografías, por supuesto en blanco y negro, de gran calidad, que enviaban gratuitamente a todos los periódicos del mundo. Pero al franquismo, declaradamente antialiados y pro Eje, no le gusto la invasión fotográfica y prohibió su publicación. Llegaban a los periódicos a través del teletipo-fotográfico con un papel añadido a la base en la que se informaba del lugar en el que se desarrollaba la escena, por supuesto, declaradamente propagandista desplegando poderío y triunfalismo.
Alejandro Outeiriño, copropietario del periódico que en aquel tiempo dirigía su hermano Ricardo, decidió que aquel material no podía tirarse y pidió a Aurelio, hombre curioso y culto como eran los hombres que trabajaban en las imprentas y los talleres de prensa, que guardara las fotografías. Y las guardó. Las 1.300 que llegaron. Cuando se jubiló se las llevó a su casa y cuando falleció sus hijas, conscientes también de que aquellas fotos tenían que sobrevivir, las donaron al Ateneo de Orense. Pablo González, aficionado a la fotografía y actual presidente del Ateneo, las limpió, escaneó, inventarió e hizo una copia que entregó a La Región. Así se conserva esta interesante colección histórica de un tiempo no precisamente agradable.
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