La llorona

MUJERES

Publicado: 20 sep 2026 - 05:50
Opinión en La Región
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No sé, queridos lectores, si ustedes recuerdan aquella canción llamada “La Llorona”. Supongo que sí, porque hubo una temporada en la que fue enormemente famosa por su letra triste y poética, y su música angustiosa y pegadiza. Se oía constantemente, sobre todo en la radio. Entre otros muchos cantantes, la traigo a la memoria en la voz de la gran Chavela Vargas. La canción comienza así: “No sé qué tienen las flores, Llorona,/ las flores del camposanto…”. Y termina así: “Me quitarán de quererte, Llorona,/ pero de olvidarte, nunca”. Demasiado dolor y demasiada pena en muy poco espacio. El comienzo ya presagiaba que nos iba a provocar esos sentimientos que parten el alma, y el final los agranda.

La Llorona, que se llevó al cine como algo terrorífico, obedece a una leyenda del folclore hispanoamericano sobre un fantasma que por las noches vaga sin descanso en busca de sus hijos, en un clamor desgarrado por ellos. Su rostro, que a veces se atisba medio cubierto por una melena negra, semeja una terrible calavera. Las leyendas son así. Esta, como casi todas, se mueve entre cientos de versiones con más o menos datos, según la interpreta la fantasía del pueblo. Son como las bolas de nieve, que en sus recorridos adquieren cada vez más elementos que redundan en su interés e importancia.

La Llorona, que se llevó al cine como algo terrorífico, obedece a una leyenda del folclore hispanoamericano sobre un fantasma que por las noches vaga sin descanso en busca de sus hijos, en un clamor desgarrado por ellos

En este caso concreto, los estudiosos del tema manejan varias hipótesis, ya que no se concretan los hechos como reales. La más conocida es que la protagonista mató a sus propios hijos en un ataque de locura, o por celos y desesperación al verse abandonada por su pareja. Ello dio lugar a la repetición del crimen de boca en boca, con lo que se crea el mito de la mujer fantasma y sus apariciones aterradoras para quienes la ven o la escuchan. Su búsqueda desesperada, sus lamentos, y sobre todo sus lágrimas inagotables recorren el mundo a través de la canción, porque el pesar, la imaginación y la música no conocen fronteras.

A la pregunta de quién la escribió y quién compuso la pieza, la respuesta es que no tiene autor, ya que es un son popular modificado por los artistas, a través del tiempo y las inspiraciones. Las leyendas, basadas en hechos naturales, sobrenaturales o históricos, o una mezcla de todos a la vez, se transmiten de generación en generación, escritas u orales, y constituyen una de las riquezas más grandes de una sociedad.

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