Por el lado salvaje

Publicado: 20 sep 2026 - 06:05
Por el lado salvaje
Por el lado salvaje | Alba Fernández

La noche fue larga, muy larga, tanto como en los viejos tiempos. Cuando por la mañana llamaron a la puerta te juro, hermano lector, no sabía dónde estaba, lentamente abrí los ojos. Me volvieron a llamar. Abrí la puerta; cielo santo, estaba en una habitación del Hotel Arenteiro. Me dice la empleada: “Sólo queda usted, sus amigos le esperan en el bar”.

Tomé el ascensor un poco confuso, una leve tristeza. Pero abajo estaban ellos. Como en su canción “No estés tan deprimido / yo tengo la solución / una copa, unos amigos y un poquito de rocanrol”. Cierto, unos abrazos y un amargo café limpiaron mis ojos. Allí estaban mis amigos los Burning, que habían incendiado esa noche O Carballiño.

Y allí estaba toda la peña raiota, liderada por Diego Rolán, el auténtico. Coincidió, la banda madrileña estrenaba un guitarrista de Verín, Josele, primo de Diego. Contamos viejas anécdotas. Diego preguntó si fue cierta esa movida de cinco días en Mallorca.

Éramos jóvenes y nos gustaba el lado salvaje. No me voy a extender

Muy cierto, amigo. Finales de los ochenta. Burning en la cumbre. Salieron dos bolos para actuar en Mallorca. Fui con ellos. Sólo tengo imágenes borrosas de aquellos días. Éramos jóvenes y nos gustaba el lado salvaje. No me voy a extender. Regresamos 5 días después en un vuelo nocturno. A la salida del aeropuerto, el inolvidable Pepe Risi le dice al mánager: “Venga, colega, haz cuentas, danos la guita y cada mochuelo a su olivo”. El mánager saca despacio una libreta gastada, llena de números y le espeta: “De ésta, os pasasteis un montón, tú, Risi, me debes 2.000, tú, Johnny, otras tantas… Así que tomad mil pesetas para el taxi y ya nos veremos en la oficina”.

El concierto de O Carballiño, como todos los de la banda madrileña, logró eso tan difícil que es emocionarnos. Al fin, la historia de la banda es también la historia de las últimas décadas

Ay, ya lo escribí. En los ochenta, una generación se perdió por el lado oscuro. Burning también sufrió este mal. Pero queda Johny Cifuentes que, ahora rodeado de músicos de calibre, mantiene vivas las míticas canciones de la banda, junto a sus nuevos temas. Son literalmente una leyenda. Ah, puede que Pepe Risi no fuese el más virtuoso de los guitarristas, pero cuando apretaba sus dedos en las cuerdas te arañaba el alma.

(Diego me dice: “El rock sigue vivo en nuestra villa. Ahora nos reunimos en O Enredo. Aún conserva un lejano aroma. Allí en los 70, inauguró Lelo “Código de Barras”. Fue el primer tugurio de rock de la provincia. Por allí pasaron muchas bandas. Fue el lugar donde bailamos la balada inquietante de la villa fronteriza. Eran los 70. Rompíamos nuestros sueños a golpes de futbolín.

Con frecuencia, Lelo tomaba el micrófono y nos alucinaba con temas de estrellas de rock duro. Ya había cantado en las calles de Barcelona, siempre con un idioma propio, ya que sabía poco inglés. Así sobrevivió. De regreso a Verín, Lelo fue el pionero. El que nos trajo un soplo de la música que se cocía por el mundo.

También recordamos a la olvidada Loren, que fue el hada madrina de aquel entrañable local, Los Amigos, que nunca tuvo buena reputación. En su gramola, sonaba con frecuencia Janis Joplin. Loren tomaba su timbre de voz e interpretaba “Move over” exactamente como ella.

Ay, como toda la Generación de los 27, que encabezó Jim Morrison, falleció joven. Ella se reía: “Quiero estar guapa en el ataúd”

Resuena en mi cabeza: “Has visto pasar el tiempo como un rayo? / acuérdate de todos los sueños que abrazábamos con fuerza / parecen haberse desvanecido…”).

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