UNA VIDA DE COLECCIÓN (XLXI)
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UNA VIDA DE COLECCIÓN (XLXI)
La mentira en fotografía ha sido y es utilizada para muchas cosas, ocultar, exponer, embellecer, afear, manipular... pero quizá donde resulta más creativa e incluso divertida, sea cuando busca asombrar, asustar y divertir. Eso es lo que se proponía el fotógrafo ourensano de origen portugués Augusto Pacheco (1908-1973), cuando en 1948 comenzó a realizar sus fotomontajes con los que sorprender a sus vecinos el día de “los santos inocentes”.
La Región, como algunos periódicos de todo el mundo, utilizaba la celebración católica de ese día para “asombrar” a sus lectores inventándose una noticia, disparatada y casi siempre increíble. Desconozco quién tuvo la idea, si el periódico o el fotógrafo de reunir texto y foto consiguiendo un impacto mayor de la mentira.
¿Por qué fue en el siglo XVI cuando Europa experimentó su primer estallido de coleccionismo, de hecho, la primera actividad coleccionista, desde la antigüedad romana, no limitada a un puñado de personas? La expansión del conocimiento que tuvo lugar en el XVI necesitaba nuevas respuestas. Las innovaciones técnicas como la imprenta, los avances en la construcción naval y la navegación, facilitaron el comercio en todo el planeta y trajeron a Europa más mercancías y más baratas. Un sistema bancario más complejo facilitaba el intercambio de vienes. Con imperios comerciales como el holandés y el veneciano prosperó una riqueza sin precedentes, factor de importancia crucial para la floreciente cultura del coleccionismo. Para dedicarse a la búsqueda de cosas inútiles hay que disponer de tiempo y recursos, razón por la cual las colecciones progresaron allí donde se consolidaba el comercio
Entre 1948 y 1973 los 28 de diciembre La Región publicaba el montaje fotográfico de Pacheco que ese mismo día el fotógrafo exponía en el escaparate de su estudio de la calle Cardenal Quiroga, hoy Alejandro Outeiriño. El tema elegido solía ser exagerado pero ponía en evidencia las preocupaciones e intereses de los ciudadanos de ese tiempo: una invasión de ovnis o marcianos, el brote de un pozo de petróleo en el centro de la ciudad, la aparición de la televisión, necesidades urbanas como la de disponer de autobuses y, sobretodo, tragedias, muchas tragedias. Puentes que se hundían, aviones que se empotraban en edificios públicos, animales raros en el jardín del Posío. Todo valía. Era un derroche de imaginación del fotógrafo y del periodista que redactaba el texto que acompañaba a la foto. Lo más divertido era comprobar al día siguiente cuántos lectores se habían “tragado” la noticia produciéndose incluso llamadas al periódico pidiendo más información.
A la muerte de Pacheco el periódico continuó durante años publicando inocentadas y su familia tuvo la feliz idea de depositar los negativos de su archivo, incluidas las 36 inocentadas, en el Museo Etnológico de Ribadavia donde se conservan en perfecto estado. En 2023 el grupo “A Mira(n)da” expuso esta colección en Ribadavia y Vigo (¿Para cuándo en Ourense?) completada con la edición de un magnífico catálogo del que hemos recogido el título para esta sección: ”Mentindo con mestria”.
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