Peleando con flores de papel convertidas en arte
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UNA VIDA DE COLECCIÓN (XLII)

Un repaso histórico a la batalla de flores de las Fiestas del Corpus de Ourense: la creatividad de sus carrozas artísticas, sus artesanos y la evolución de un desfile emblemático.

Hasta hace unos años, la batalla de flores era el último y más esperado número de las Fiestas del Corpus de la ciudad. Era un derroche de fantasía, maestría y buen gusto. Era el número más popular y gratuito, aunque ocultase cierto clasismo al seleccionar a las señoritas “bien” de la sociedad para participar. Detrás de tanto arte, estaban jóvenes sumamente creativos: Rodríguez Porto, Martínez Risco, Antonio Fraga, Evelio Martín, José Alberto Gallego, Ferrero Deza, Javier Taboada. Eran los encargados de imaginar la carroza, dibujarla y llevarla a cabo con la ayuda de manitas como Arturo y Ramón Rodríguez Santos y Jesús Buján. Eran muy conocidos en la ciudad y admirados por su creatividad. La primera batalla se sitúa en los primeros años del XX, arrastradas por caballos o vacas. Al aparecer los primeros automóviles enseguida se incorporaron al desfile primorosamente adornados con flores de papel “fabricadas” por las vistosas jovencitas que formaban parte de la carroza en la que eran imprescindibles. La selección de las chicas se hacía -según declaraba Gallego en una entrevista en “La Región” en 1970- mirando que fueran:”Bien parecidas, con buena figura y trabajadoras”. Ellas eran las receptoras de las flores naturales que arrojaba el público (de ahí lo de batalla) sustituidas más tarde por serpentinas de papel que intercambiaban con los vecinos que asistían al espectáculo, incluidos los más selectos de la ciudad que ocupaban las gradas de madera situadas en la calle del Progreso.

“Miré el paquete y pensé: si lo tiro jamás volveré a verlo, y, sin embargo, aquí hay una larga historia muy interesasnte. Así, de improviso, tomé conciencia de que era algo que debía salvar, y pensé que estaba a punto de tirar a la basura una parte de la historia social. Comprendí que debía salvar esas cosas. El siguiente fue un paquete de galletas McVitiers. Desde entonces he salvado todos los envases de los alimentos que he consumido” Robert Opie (Inglés coleccionista de más de medio millón de envases de alimentos y objetos cotidianos efímeros)

Madera, alambre y papel eran los materiales utilizados en la construcción. Una buena carroza nunca iba pintada, el color se lo daban las mismas flores. Todas tenían nombre propio: “Caravana”, “Quijote”, “Estampa taurina”, “Cigüeñas”, “Jardín de Cupido”, “Brujas”, “En un país oriental” … Hasta 15 llegaron a participar en la batalla de 1968. Su calidad y belleza lograron tal prestigio que eran invitadas a participar en batallas como la de Vigo y otras ciudades. Había premios en metálico para casi todas, incluidas las que recurrían al humor. El jurado estaba formado por caballeros de reconocido buen gusto: Rodríguez Veiras, Fernando G. Suárez, Antonio Faílde y otros del mundo artístico y cultural. Los creadores de carrozas no tuvieron sustitutos y la batalla de flores derivó en un desfile vulgar, ruidoso, a cargo de una empresa que repite lo mismo por todo el país sin que los ciudadanos tengan la más mínima participación y no pasen de ser simples mirones. Esta colección está formada por 22 fotografías, pero seguro que en más de una casa ourensana se guardan fotos convertidas ya en historia. En la Biblioteca de la Diputación se conservan unas cuantas. ¡Lástima de un museo de la ciudad!

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1/15 Navegando por el Progreso en 1985.
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2/15 La presencia de niños en las carrozas es a partir de los setenta. Estos niños-flor son de 1985.
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3/15 Dos caballeros rodeados de señoritas vestidas de no se sabe qué. Años treinta.
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4/15 Las sociedades recreativas solían hacer su propia carroza. Ésta es del desaparecido Orfeón en 1950.
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5/15 En los primeros años del automóvil, había premios para los engalanados. Desfilando por la Alameda en los años 30.
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6/15 Tren de flores de 1948.
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7/15 Coche de flores en la Alameda en los años treinta.
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8/15 Los animales eran un motivo frecuente (1985).
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9/15 Espectaculares cisnes con el escudo de la ciudad (1987).
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10/15 Los hombres desaparecen de las carrozas en los años de posguerra.
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11/15 Precioso carruaje y abarrotados balcones en el Progreso en los años cincuenta.
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12/15 Perro de flores hechas por las jovencitas que ocupan la carroza (1930).
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13/15 Derroche de flores y pamelas de 1948.
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14/15 Señoritas de Cabaret (1990).
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15/15 Señoritas de 1961 sobre una artística tetera. El edificio del fondo estaba en la esquina Paseo-Capitán Eloy. Fue derribado.

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