Héctor Velasco: “Me encantaría pasar una temporada en el pueblo para desconectar, pero soy muy de ciudad”
Veraneante en Ourense
Las raíces familiares y la nostalgia tejen la conexión inquebrantable de Héctor Velasco Ruiz con la pequeña aldea gallega de Gomariz, en el concello de Esgos.
Las raíces familiares y la nostalgia tejen la conexión inquebrantable de Héctor Velasco Ruiz con la pequeña aldea gallega de Gomariz, en el concello de Esgos. Nacido en Valladolid en 1998, este joven administrativo de centros de salud de atención primaria heredó su vínculo con Galicia a través de su abuela materna, quien tuvo que emigrar desde la localidad ourensana hasta el País Vasco. Desde su infancia, ha veraneado de forma ininterrumpida en la aldea, alojándose primero en la casa de su abuela y posteriormente en la vivienda adquirida por sus padres. Para él, este entorno rural no es solo un destino vacacional, sino un refugio donde el tiempo adquiere otra dimensión.
Pregunta. ¿Qué es lo que más disfrutas de tus regresos a Gomariz?
Respuesta. “Desconectarse de la ciudad y todo. Y también ver a la gente del pueblo cada año, ver cómo están me hace mucha ilusión. Con el tiempo te acabas haciendo amigos de toda la vida y, al fin y al cabo, verles de año en año es lo que te llama el volver”.
P. ¿Existe mucha diferencia entre tus amistades de Valladolid y las del pueblo?
R. “Sí, muchísima. Es diferente completamente porque a uno lo ves todos los días y es una relación más cercana, y al otro lo ves de año en año o si te escribes algún mensaje. No tienes una relación tan cercana como el colega de todos los días que tengo aquí en Valladolid. Pero no tiene por qué ser ni mucho menos peor. A los amigos que tengo en el pueblo les recuerdo desde prácticamente siempre y pocas veces hay algún cabreo. Es más complicado enfadarse porque hay menos tiempo, obviamente”.
R. ¿Cuándo sueles viajar a Galicia y qué te impide ir con más frecuencia?
“Realmente vuelves cuando tienes un poco de tiempo. Vas en vacaciones en verano, que es cuando hay gente. Cuando van tus amigos y tus amigas del pueblo y están otra vez allí. Y luego cuando hay algún puente, aunque es menos común. Al haber tres horas y media de camino pues te lo tienes que pensar. No puedes ir para un día o un fin de semana”.
P. ¿Qué sabores y paisajes asocias a tus días en el pueblo?
R. “Me recuerdan muchísimo las patatas con judías. Las recuerdo mucho. El recuerdo que tengo de comida de aquí sería las patatas con judías al 100 %. Y algún sitio para ir a bañarme... bajar hasta el embarcadero del río Sil”.
P. Viendo lo que disfrutas del entorno rural, ¿cambiarías tu vida en Valladolid para mudarte al pueblo?
R. “Uf, no. No, porque yo es que soy muy de ciudad. O sea, me encantaría por ejemplo pasar un mes, dos meses, alguna temporada en el pueblo para desconectar y lo he pensado varias veces, pero a mí la vida de ciudad me encanta y Valladolid me encanta”.
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