La Iglesia en Ourense, entre robos de cobre, ritos satánicos y tráfico de arte

PATRIMONIO RELIGIOSO

El deán de la Catedral de Ourense pide un “acuerdo” institucional que proteja el “enorme” patrimonio religioso

Feijóo Mirón, deán de la Catedral, en primer plano.
Feijóo Mirón, deán de la Catedral, en primer plano. | Miguel Ángel

El deán de la Catedral de Ourense, José Ángel Feijóo Mirón, tiene una palabra para calificar el saqueo de crucifijos en los cementerios: “Repulsivo”. “El valor económico es mínimo; el mayor daño radica en lo sentimental, de hecho uno de los peores insultos en esta tierra es mentar a los difuntos”, afirma durante su intervención en el programa “En Portada” de Telemiño.

Mirón no descarta la trama de los saqueadores de cobre o chatarra —eso sí, los crucifijos de bronce son los que adornan las tumbas más antiguas—, e incluso recuerda que “hace unos meses desapareció un llamador de metal de una puerta exterior de la propia Catedral”. Otra tesis apunta a las prácticas sacrílegas: hace un año “o un poco más” tuvieron que pedirle a los feligreses que comulgaran delante del sacerdote porque había quienes pedían la comunión en mano y se llevaban la forma consagrada para venderla con fines “satánicos”. En este sentido, advierte de la “moda” al alza de este tipo de rituales. “A veces los crucifijos se venden por ahí para hacer todo tipo de tonterías”, añade.

Ladrones de cobre o chatarra, ritualistas diabólicos y también filibusteros del arte, todo ayuda al pillaje. “Es muy curioso el hecho de que puedas encontrar piezas religiosas en numerosos anticuarios, unos con mucha honradez y otros no tanto”, afirma. Pero más allá del actual saqueo de crucifijos en los cementerios, la amenaza del legado religioso ourensano es constante: “Había petos de ánimas en muchos lugares en los que desaparecieron las figuras”, recuerda.

La despoblación y el abandono del rural no solo traen consigo la pérdida de servicios financieros, educativos o sanitarios en los concellos, también dejan sin protección “el patrimonio de la segunda provincia española con más Románico después de Palencia”. Y eso sin contar “un 60% u 80%” de iglesias con elementos barrocos. “Retablos, imágenes, cruces procesionales… tenemos una riqueza patrimonial grandísima”, agrega Mirón.

Acuerdo y museo

Ante este panorama, la pregunta cae por su propio peso: ¿cómo puede Ourense custodiar un tesoro en ocasiones “hasta desconocido para nosotros mismos”? Feijóo Mirón tiene claro que tamaño desafío no puede recaer solamente en la institución eclesiástica: “No puedes mover la iglesia de una aldea que se queda vacía o un retablo barroco de cinco metros por cuatro… por no hablar de las exigencias de Patrimonio a la hora de realizar determinados arreglos”.

El deán apunta dos posibilidades que requieren la complicidad de la Administración. Una de ellas pasa por un gran acuerdo que “ponga en valor” y “dé a conocer” la geografía patrimonial eclesiástica al estilo de la promoción realizada en los cañones del Sil o la Ribeira Sacra. Otra alternativa, ya señalada por el obispo Leonardo Lemos, pasa por habilitar “un museo religioso diocesano, que en Ourense no tenemos”. Es decir, “un museo donde podamos recoger todo ese inmenso patrimonio religioso que debemos preservar”.

Los cementerios también merecen un capítulo aparte. La gran mayoría son eclesiásticos, pertenecen a la parroquia y están situados en torno a la iglesia. “Cuando alguien dice que compró un nicho, en realidad lo que adquirió es un alquiler vitalicio”, señala Mirón. Y eso entraña el compromiso de contribuir a su mantenimiento, “pero muchos no lo hacen”, matiza. “Después pasa una cosa: un matrimonio compra un panteón, ese matrimonio tiene dos hijos, de los hijos pasa a los nietos y, cuando no lo actualizan, de repente te encuentras que tres tumbas pertenecen a quince personas, eso es una locura”, explica.

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