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Cronista local | Las denuncias de los vecinos de Ourense hoy, sábado 23 de mayo
DE PASO POR OURENSE
Hizo su primer Camino en 2004, desde entonces ‘xa choveu’, y mucho, estamos en Galicia. “Soy de Carabanchel, un barrio obrero”, arranca la entrevista de Juan José Cuello, madrileño de cincuenta y cinco años. “En esta ocasión hago el Camino Sanabrés”, explicita. Llama la atención Juanjo sobre la escasa presencia de los gallegos peregrinos, siendo ese un plan que trae a público de todas partes. “Durante el Camino Primitivo conocí a uno, un tipo de Boiro, Gustavo, de las mejores personas que he conocido”, comenta.
Pregunta. ¿Cómo fue esa primera vez con el Santiaguiño?
Respuesta. Arranqué en Burgos, y desde ahí hice todos los tramos del Camino Francés. Después estuve un tiempo sin venir y ahora llevo cinco años consecutivos.
P. ¿Qué nos cuenta de esta ocasión?
R. Empecé en Granja de Moreluela, en Zamora, donde se une el Camino Sanabrés con la Vía de la Plata, lo estoy haciendo solo. Sonará típico, pero para mí, es ponerme el bulto encima y sacarme la mochila de la vida, de la cotidianeidad, la rutina, la compra, el madrugar...
P. ¿Pero en el camino también se madruga?
R. ¡Vaya que sí!, sobre todo en los meses de calor, hay que llegar a los alojamientos cuando abren a media mañana para descansar y poder enfrentar el siguiente tramo. Yo siempre duermo en albergues municipales, en estos lugares no puedes dormir dos días seguidos.
P. ¿Qué le ha regalado esta experiencia?
R. Superación, vivencias, amigos, ratos como el que estamos pasando aquí en esta terraza, con un lituano, un inglés, un señor de Vitoria, un alemán... (esperan con Juan la apertura del albergue cercano a As Burgas una heterogénea pandilla).
P. ¿Qué opina de Ourense capital, en la media hora que lleva?
R. Venía con muchos prejuicios, como que es la ciudad de Galicia más desconocida, y este casco histórico me ha parecido muy bonito... ¡No lo digo por cumplir, de verdad!
P. Lleva unos días atravesando la provincia, y la comunidad... ¿Con qué se queda: con la Galicia rural o la urbana?, ya de paso, ¿una palabra en gallego?
R. Mmmm... ¡calidade!. A ver, la ciudad te da más alternativas para comer y visitar... no te las quieres saltar, ni las gallegas, ni las españolas.
P. ¿Qué lleva en la mochila?
R. Lo básico, lo necesario, pesa seis kilos y medio... ¡Y la máquina de afeitar!, que aunque no lo parezca, la tengo.
Cuenta Juanjo que subiendo O Cebreiro casi le da un parrucho, pero que “siempre hay un final de etapa con café, una cerveza, o una coca cola”, comenta entre risas. “¿Llamar a un taxi?, ¡nunca!”, añade.
Sus botas llevan unos cuantos caminos, sus pies por el momento intactos “aunque ha caído alguna ampolla o rozadura”, reconoce un poco indolente torciendo un poco el morrico, con su barba de cuatro días.
Tiene una petición para el Apóstol a pesar de ser religioso lo justo. “Me la quedo para mí”, confiesa con ojos humedecidos. Su aproximación inicial hacia este modo de ‘vacacionar’ respondía a la mera curiosidad, comentó en un momento, y mira al final en qué se ha convertido. El camino obra milagros invisibles. “Se sufre mucho”, reconoce Juanjo, “pero es un sufrimiento que buscas”.
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