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El primer café | Martes, 3 de febrero
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La jornada del pasado lunes se cerró con un nuevo rosario de incidentes a lo largo de toda la provincia. A la lluvia persistente y la nieve en cotas altas se sumaron varios accidentes de tráfico, desprendimientos en la red viaria y la caída de cascotes en un edificio en obras del Casco Vello de la ciudad.
En la ciudad, el incidente más destacado se produjo por la mañana en el número 12 de la calle Pelayo. La pared lateral de una vivienda en proceso de rehabilitación sufrió un desprendimiento parcial debido a la carga de agua acumulada. El inmueble se encontraba vacío y con la estructura apuntalada, de la que se desgajó una parte del muro interior. Efectivos de los Bomberos de Ourense se desplazaron hasta el lugar para acordonar la zona y, a pesar de la aparatosidad del derrumbe, no se registraron heridos ni daños materiales de importancia.
Ya en el cauce fluvial, la crecida del Miño puso en jaque las instalaciones de Oira, amenazando con anegar las piscinas públicas. Al cierre de esta edición, el río ya se encontraba en nivel de alerta naranja, cubriendo parte de los paseos fluviales y las zonas termales. La tarde en la ciudad también estuvo marcada por numerosos atascos y un accidente en la rotonda de Os Viros que complicó la circulación urbana.
La A-52 volvió a registrar complicaciones. A última hora, la nieve cubría la calzada en los altos de Padornelo y A Canda, obligando a restringir los adelantamientos de camiones. Además, se produjo un accidente a la altura de Melón en sentido Ourense.
La nieve también causó problemas graves en la red secundaria. Un repartidor de paquetería quedó atrapado con su furgoneta en la carretera OU-121, que une Santigoso (O Barco) con Lamalonga (A Veiga). El conductor fue rescatado pasadas las siete de la tarde por el GES de A Veiga, aunque el vehículo tuvo que quedar inmovilizado en el lugar. Por otro lado, en Larouco la carretera OU-0862 sufrió cortes puntuales por desprendimientos.
En la comarca de Monterrei, el desbordamiento del río Támega forzó al Concello de Verín a cortar la carretera entre Vilela y A Pousa, así como la ecovía de A Preguiza. En la aldea de A Pousa, los vecinos se vieron obligados a instalar barreras metálicas en sus viviendas ante el temor a una inundación inminente. La situación se repetíaen las cuencas del Avia y el Arnoia: en Ribadavia se mantenía cerrado el paseo fluvial y el área de A Veronza, cortes similares a los de Molgas.
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