La memoria de 1.646 ourensanos caídos en Cuba: "En los concellos pequeños debió ser una tragedia"

HISTORIA

El coronel Jesús Peñas Preckler entrega diplomas a los concellos ourensanos con los datos de los fallecidos en la guerra de Cuba ocurrida entre 1895 y 1898, en la que murieron 1.646 compatriotas provinciales

El coronel Jesús Peñas Preckler con uno de los diplomas honoríficos con una semblanza acerca de la guerra en Cuba.
El coronel Jesús Peñas Preckler con uno de los diplomas honoríficos con una semblanza acerca de la guerra en Cuba. | Miguel Ángel

Se mueve inquieto frente al escritorio. Cuando lee de cerca retira sus gafas y agudiza la vista para confirmar un nombre o fecha. El coronel Jesús Peñas Preckler, subdelegado de Defensa en Ourense, es un hombre de paz. La palabra guerra para este oficial tiene un significado muy distinto a la violenta circunstancia de los conflictos bélicos. Una conexión familiar y su sentido del deber lo han hecho llevar a cabo tal vez una de las misiones más humanas y necesarias de su carrera militar: salvar la memoria histórica a través de quienes la vida terminó abruptamente por ser llevados hacia un conflicto a miles de kilómetros de sus hogares.

Doscientos mil jóvenes, en su mayoría reclutados como quintos, fueron enviados hacia la guerra en Cuba estallada el 24 de febrero de 1895. De los más de 63.000 fallecidos en la isla, 1.646 eran ourensanos. “Hace dos años me enviaron una tesis doctoral hecha en Valencia con la relación de todos los soldados muertos en combate o por enfermedades en Cuba. Solamente de Ourense había 600 páginas donde aparecían sus nombres y apellidos, parroquia, regimiento al que pertenecían, fecha de fallecimiento y causa”, asegura el militar sobre este pormenorizado estudio.

Desde hace aproximadamente un año y medio el coronel se encontraba visitando algunos concellos realizando unos encuentros llamados: Cultura de Defensa que “consiste en acercar al ciudadano a las Fuerzas Armadas para que conozcan nuestra labor mediante iniciativas culturales como juramentos de la bandera o representaciones históricas, entonces como tenía esa tesis conmigo pensé en hacerles unos diplomas a cada concello donde aparezcan los datos de aquellos chicos para hacerles un homenaje y recordarles. Además de ver si era posible contactar en ese lugar con algún familiar, pues creemos que es necesario y útil reconocer la vida y el sacrificio de los jóvenes caídos en Cuba”.

Mientras habla el coronel señala algunos de los diplomas encima de su escritorio, algunos de ellos enmarcados, donde aparecen nombres de concellos como: Entrimo, Calvos de Randín o Rairiz de Veiga. “La relación entre Cuba y Ourense ha sido muy estrecha, entonces me pareció que hacer estas entregas era otra forma de acercamiento” destaca el oficial. El primer concello en recibir estos diplomas fue Castrelo de Miño “siempre entregamos dos. Uno genérico que habla sobre esta guerra civil y por qué fue un conflicto tan significativo para Ourense y Cuba y otro con los nombres de cada uno de los jóvenes. Los diseñamos aquí y le colocamos un sello de lacre con tiras de la bandera española y gallega”, señala quien busca una reconciliación con el pasado y la memoria de quienes partieron hacia una guerra totalmente ajena para ellos y retornaron convertidos en fatídica noticia.

Vínculo directo

Pero las consecuencias de llevar hacia la isla a mozos cuya edad no superaba los veinte años, fue más allá de lo bélico. “Ellos eran parte de la población laboralmente más activa y con su partida dejaban un espacio totalmente imposible de cubrir, no tanto por el trabajo, en muchos casos agrícola, sino a nivel social muchas mujeres no pudieron encontrar pareja y hacer familia y la población se redujo muchísimo. Eso en los concellos pequeños debió ser una tragedia”.

Cada concello recibe un diploma genérico y otro con los nombres de los fallecidos.
Cada concello recibe un diploma genérico y otro con los nombres de los fallecidos. | Miguel Ángel

En el escritorio del coronel se aprecian fotocopias del diario ourensano La Caridad concebido específicamente en aquella época para brindar apoyo monetario y de ropa a los pocos que lograron retornar de Cuba, muchos de ellos mutilados o psicológicamente afectados. Entre los múltiples documentos y libros que conforman su “parque de municiones” también se aprecia una entrevista publicada por La Región en 1960 a don Juan García Armesto, vecino de Viana do Bolo, y veterano de este conflicto que a los 87 relataba su estancia en la isla y cómo de los más de 150 compañeros que integraban su tropa únicamente 6 pudieron retornar a España en la llamada “Flota del Silencio” colofón de aquel proceso de pérdida territorial conocido como “Desastre del 98” cuya verdadera dimensión fue la siega de vidas útiles y familias quedadas en la península sin el consuelo de poder llevarles flores al lugar donde fueron sepultados que “pueden ser actualmente las provincias de Guantánamo, La Habana, Las Tunas o Matanzas, distintas zonas de Cuba donde perdieron la vida estos ourensanos”.

“Algunos fallecieron en alta mar por enfermedades durante el regreso a España en los buques donde volvían como el “Tarragona” o el buque-hospital “Alicante”. Incluso hubo otros que apenas ocurrió el desembarco murieron, porque estaban muy afectados de salud”. Un detalle que el oficial apunta como curioso es leer en los informes cómo se nombraba el sitio donde fallecieron, “por ejemplo Cádiz dice: en la península, no España, pues debe recordarse que la isla era todavía provincia española”, señala el coronel a quien más allá de la curiosidad, su vínculo directo con Cuba, por su bisabuelo haber nacido en la mayor de las Antillas y tener entre sus antepasados quienes lucharon tanto en el bando independentista como en el ejército peninsular, lo hace comprender la dimensión humana de este conflicto ocurrido hace 131 años.

Disparos de salva

Otro aspecto que el coronel destaca relevante fue el de los migrantes ourensanos establecidos en la isla que “muchos de ellos se presentaron como voluntarios para alistarse en los cuerpos de guerrilleros. Entonces en Ourense la proporción de fallecidos en la guerra, teniendo en cuenta la cantidad de habitantes en aquel momento, es mucho mayor respecto a gran parte de otras provincias españolas“.

El oficial vuelve a repasar con la mirada las cartulinas que confirman aquel famoso vaticinio de por Cuba “hasta el último hombre y la última peseta”. Los diplomas que entrega el coronel Jesús Peñas Preckler son como disparos de salva que liquidan el silencio de quienes permanecen habitando un histórico e injusto letargo.

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