La nieve cierra aulas y carreteras en Ourense, mientras los ríos firman una tregua

BORRASCA KRISTIN

El temporal Kristin obliga a suspender las clases en tres municipios de la provincia de Ourense y a cerrar varias carreteras, pero el cese de las lluvias aleja el riesgo de riadas en los cauces

La nieve volvió a cubrir ayer las zoans altas de la provincia como Manzaneda.
La nieve volvió a cubrir ayer las zoans altas de la provincia como Manzaneda.

La meteorología sigue sin dar tregua en la provincia. Tras las intensas lluvias de los últimos días a causa de la borrasca Joseph, Kristin hizo este miércoles acto de presencia dejando un nuevo manto de nieve en las cumbres ourensanas. El temporal dibujó un mapa de contrastes en el territorio ourensano. Por un lado, la nieve provocó el cierre de centros educativos y complicaciones graves en la red viaria del sur y la montaña, pero por otro, la situación en las cuencas fluviales mejoró notablemente gracias a la caída en picado de las precipitaciones, lo que alejó el riesgo de desbordamiento en los ríos. 

El impacto más directo del frente se sintió en los servicios públicos. Las malas condiciones meteorológicas obligaron a la Consellería de Educación a suspender las clases en los colegios de Riós, A Mezquita y Casaio, en Carballeda de Valdeorras. Las incidencias se extendieron al transporte escolar: un total de 13 rutas funcionaron solo parcialmente y los alumnos de zonas como A Gudiña y O Courel no pudieron llegar a las aulas debido al estado intransitable de las carreteras.

En la red viaria, la Guardia Civil tuvo que intervenir en varios puntos conflictivos. El incidente más destacado ocurrió en la carretera OU-310, en Vilardevós, donde los agentes auxiliaron a un microbús, dos furgonetas y varios turismos que quedaron atrapados en la nieve. Asimismo, la DGT mantuvo cerrada la OU-122 en Casaio y durante la mañana se activaron restricciones para vehículos pesados en la A-52 a su paso por A Mezquita, Riós y Monterrei, donde se embolsaron camiones para evitar el colapso de la autovía.

Mejoría en los ríos

Frente a los problemas en carretera, la situación de los ríos evolucionó favorablemente. Según informó la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS), el episodio resultó ser “más liviano” de lo esperado. De las 46 estaciones de aforo que llegaron a estar en alerta roja o naranja en los últimos dos días, ayer solo doce permanecieron en estado de anomalía.

La preocupación se centró exclusivamente en la comarca de A Limia. La estación de Ponteliñares mantuvo la alerta naranja, con el río marcando un nivel de 1,47 metros y un caudal de 76,72 m³/s, manteniendo el riesgo de desbordamiento en las zonas agrícolas, consecuencia de las lluvias acumuladas en la jornada anterior.

Por el contrario, las cuencas del Miño y el Arnoia recuperaron la normalidad. A su paso por la capital, el Miño transportó un caudal elevado de 856,16 m³/s (con un nivel de 4,34 m), pero dentro de los márgenes de seguridad, mientras que el Arnoia también pasó el día sin incidencias registrando 60,91 m³/s.

Esta estabilización fue posible gracias al cambio drástico en la meteorología. Tras un lunes torrencial en el que se registraron picos de casi 90 litros por metro cuadrado en Entrimo y Manzaneda, los pluviómetros de la provincia marcaron ayer cero litros en la inmensa mayoría de estaciones.

Lluvia, nevadas y avisos por viento para despedir enero

La inestabilidad meteorológica persistirá en la provincia durante la recta final de la semana. SegúnMeteoGalicia, tras un miércoles marcado por la nieve en el sur y la montaña, el protagonismo pasará ahora al viento. Para hoy, se activará el aviso amarillo por vientos en la montaña de Ourense a partir de la tarde, manteniéndose activo hasta la medianoche.

La situación empeorará de cara a mañana. La inestabilidad traerá de vuelta la nieve a las zonas altas, activándose de nuevo el aviso amarillo a partir de las 18,00 horas. Simultáneamente, el viento volverá a soplar con fuerza, con alertas activas durante toda la tarde y noche. Además, habrá que continuar muy atentos a los efectos en los cauces. El verdadero riesgo llegará cuando el ascenso de las temperaturas provoque un deshielo acelerado. Esta agua de fusión, sumada a la que cae del cielo y a la que expulsa una tierra ya saturada, amenaza con generar una segunda oleada de crecidas en ríos

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