Ourense no tempo: álbum de verano | Las pandillas
LEMBRANZAS
Si a los diez o doce años, alguien me dice que por poder jugar en el medio de la calle al futbol, poder rascarme las rodillas “a gusto” contra el asfalto, poder ir a mi aire al Posío, Alameda, Parque Infantil o Parque de San Lázaro, sin la “custodia” de un adulto y una larga serie de actividades más que hacíamos en aquellos años; si por ese tipo de cosas me llegan a decir que íbamos a ser unos privilegiados desde luego que no me lo hubiera creído.
En aquel Ourense de los setenta, el horizonte no terminaba en una pantalla, sino en el siguiente portal o en la cima de la rampa de Sas
Lo nuestro era la pelota, una para ocho; o la bici, una para doce, o las chapas, de esas sí que tenías todas las que quisieras. Lo de ahora es la consola, la ‘de ese’ y la del otro, o el móvil que ya lo tiene todo. En aquel Ourense de los setenta, el horizonte no terminaba en una pantalla, sino en el siguiente portal o en la cima de la rampa de Sas. Éramos dueños de un tiempo que no se medía en gigas, sino en estar pendientes de si llovía o no, porque con lluvia había que correr a casa… Esa independencia que teníamos talvez nos curtió en una libertad que hoy parece impensable.
Siempre cuesta adaptarse a los cambios, y desde luego no seré yo el que se manifiesta a favor o en contra de esos cambios. Pero me gusta recordar cómo era “ayer” para apreciar mejor el presente.
Opinad vosotros….
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