Ourense no tempo: álbum de verano | Las pandillas

LEMBRANZAS

Fotografía cedida por Manuel.J. Gil Arias. Una pandilla en la puerta del mirador de la rampa de Sas. Año 63.
Fotografía cedida por Manuel.J. Gil Arias. Una pandilla en la puerta del mirador de la rampa de Sas. Año 63.

Si a los diez o doce años, alguien me dice que por poder jugar en el medio de la calle al futbol, poder rascarme las rodillas “a gusto” contra el asfalto, poder ir a mi aire al Posío, Alameda, Parque Infantil o Parque de San Lázaro, sin la “custodia” de un adulto y una larga serie de actividades más que hacíamos en aquellos años; si por ese tipo de cosas me llegan a decir que íbamos a ser unos privilegiados desde luego que no me lo hubiera creído.

En aquel Ourense de los setenta, el horizonte no terminaba en una pantalla, sino en el siguiente portal o en la cima de la rampa de Sas

Lo nuestro era la pelota, una para ocho; o la bici, una para doce, o las chapas, de esas sí que tenías todas las que quisieras. Lo de ahora es la consola, la ‘de ese’ y la del otro, o el móvil que ya lo tiene todo. En aquel Ourense de los setenta, el horizonte no terminaba en una pantalla, sino en el siguiente portal o en la cima de la rampa de Sas. Éramos dueños de un tiempo que no se medía en gigas, sino en estar pendientes de si llovía o no, porque con lluvia había que correr a casa… Esa independencia que teníamos talvez nos curtió en una libertad que hoy parece impensable.

Siempre cuesta adaptarse a los cambios, y desde luego no seré yo el que se manifiesta a favor o en contra de esos cambios. Pero me gusta recordar cómo era “ayer” para apreciar mejor el presente.

Opinad vosotros….

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