Ourense, la provincia con las tasas de actividad y empleo más bajas del país

EL ENVEJECIMIENTO, UNA CAUSA

Tan solo cuatro de cada diez mayores de dieciséis años tienen trabajo en un territorio marcado por el envejecimiento

Demandantes de empleo en la sede del SEPE en el Posío.
Demandantes de empleo en la sede del SEPE en el Posío. | Xesús Fariñas

La Encuesta de Población Activa (EPA) ha vuelto a sacar a relucir una vez más las debilidades del mercado laboral ourensano. La provincia ha cerrado el tercer trimestre en el último puesto de toda España tanto en tasa de actividad como de empleo. Es, de hecho, el único territorio de todo el país donde menos de la mitad de la población adulta trabaja o busca activamente un puesto y ha marcado su registro más bajo en un tercer trimestre (47,04%) en 25 años.

En tasa de actividad, el porcentaje de mayores de 16 años que trabaja o busca empleo se sitúa a más de doce puntos de la media española (59,52%) y por detrás de provincias con una dinámica demográfica similar como León (50,83%) o Zamora (51,75%). Esa falta de personas en el mercado laboral se traslada de lleno a la tasa de empleo, que mide a quienes efectivamente tienen trabajo. En Ourense este dato cae al 42,53%, casi once puntos por debajo del promedio estatal (53,45%) y por debajo de provincias con una ocupación tradicionalmente baja como Jaén (45,00%) o Cáceres (45,50%). Muy lejos quedan los territorios que lideran el empleo en el país como Baleares (65,31% de ocupación) o grandes motores como Madrid y Barcelona, donde el empleo ronda el 58% y la tasa de actividad supera el 62%.

A nivel autonómico, la brecha resulta igual de evidente. Pontevedra y A Coruña mantienen a más de la mitad de su población adulta ocupada, con tasas de empleo del 51,21% y del 50,38% respectivamente, y presentan niveles de actividad que se sitúan en el 57,49% y en el 54,72%. Incluso Lugo, con una población también muy envejecida, alcanza un 52,64% de actividad y un 48,57% de ocupación, lo que deja a la provincia ourensana claramente descolgada de la dinámica económica del resto de la comunidad.

El estancamiento ourensano viene de lejos. En las dos últimas décadas la tasa de actividad apenas se ha movido del 47%, pero no por estabilidad, sino porque la provincia ha perdido trabajadores a la par que habitantes. Mientras el resto de España ganaba masa laboral, la provincia ha seguido el camino contrario al perder efectivos año tras año. Desde 2006, el mercado de trabajo provincial ha perdido 16.000 personas activas al pasar de casi 145.000 a 128.900, un retroceso continuado que queda camuflado en el porcentaje porque la población mayor de 16 años también menguó en más de 20.000 personas.

En la práctica, esta situación condiciona de lleno la actividad económica. Con 145.200 inactivos frente a solo 116.600 ocupados, el tejido productivo ourensano afronta una creciente escasez de mano de obra y serias dificultades para cubrir puestos o relevar jubilaciones. Esta falta de efectivos limita la capacidad de crecimiento de los negocios, frena la implantación de nuevos proyectos y aboca a la provincia a un modelo económico cada vez más dependiente del gasto de las pensiones.

Casi el 70% de los inactivos

De los 145.200 ciudadanos clasificados como inactivos en Ourense, el grupo más numeroso corresponde a los jubilados, con cerca de 98.000 personas (el 67% del total). Se trata de pensionistas que ya han completado su etapa laboral, un peso demográfico que casi triplica al colectivo de menores de 25 años en la provincia.

El resto de este grupo se divide entre 22.100 personas dedicadas a las tareas del hogar, 13.400 estudiantes y algo más de 9.000 perceptores de pensiones por incapacidad permanente. Por sexos, las mujeres representan el 58% de toda esta bolsa de inactividad, con un peso mayoritario en las labores domésticas.

Esta distribución deja a Ourense con 125 personas inactivas por cada 100 trabajadores ocupados, la cifra más alta de todo el país frente a la media estatal de 87. El desequilibrio supera con creces los registros del resto de la comunidad, donde Lugo anota 108 inactivos por cada 100 ocupados, Pontevedra registra 95 y A Coruña se sitúa en 98.

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