Ourense en la última fila del cine: solo diez pantallas en toda la provincia

A LA COLA EN TAQUILLA

En Ourense la recaudación por asistencia a salas también se encuentra en el grupo de cola a nivel estatal

Ciudadanos ourensanos en los cines Ponte Vella
Ciudadanos ourensanos en los cines Ponte Vella | Xesús Fariñas

El cine en la provincia de Ourense se sostiene hoy sobre una red muy reducida y altamente concentrada. La práctica totalidad de las pantallas se encuentran en la capital, mientras el resto del territorio apenas conserva pequeñas salas independientes. El gran núcleo de exhibición es el complejo de Cines Ponte Vella, ubicado en el centro comercial del mismo nombre y con ocho pantallas activas. A ellas se suman el Novocine Leiro, y el Cine Gesma, situado en Xinzo de Limia, ambos con una única sala disponible.

Sin embargo, el número exacto de pantallas cambia según la fuente utilizada. El recuento más estricto lo realiza la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), que contabiliza únicamente pantallas comerciales operativas de forma estable. Con ese criterio, Ourense cuenta actualmente con diez pantallas de cine y presenta una de las densidades cinematográficas más bajas de España: 32,7 pantallas por millón de habitantes, menos de la mitad de la media nacional, situada en torno a las 73.

El Ministerio de Cultura y el ICAA utilizan, en cambio, un criterio con una mayor amplitud. Además de los multicines comerciales, incorporan espacios culturales que mantienen programación cinematográfica periódica aunque no funcionen como salas convencionales. Ahí aparecen también el cine del Teatro Lauro Olmo de O Barco de Valdeorras, el Centro Cultural Avenida de A Rúa y la Casa da Cultura de Verín.

Aun así, incluso utilizando el recuento más amplio, Ourense sigue figurando entre las provincias españolas con menor densidad de pantallas, junto a territorios como Zamora o Segovia.

Respecto a volumen de negocio, los datos reafirman la situación, ya que reflejan un mercado muy reducido. Según los datos más recientes del Ministerio de Cultura, de 2023, en la provincia acuidieron al cine unos 251.000 espectadores con una recaudación cercana a los 1,5 millones de euros, cifras que pone a Ourense entre las provincias con menor actividad cinematográfica del país, a la altura de Guadalajara o Segovia y poco por encima de lugares tan poco poblados como Soria, Teruel o las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Si lo comparamos con grandes capitales, el volumen de negocio se sitúa casi setenta veces menos que en Madrid.

De esta manera, se visualiza un negocio en claro decrecimiento en comparación con décadas pasadas, con una incidencia anecdóticas fuera de la capital provincial, dato especialmente relevante si se tiene en cuenta la elevada dispersión de Ourense. Donde antes había salas de cine, ahora solamente hay recuerdos en el mejor de los casos.

El OUFF y el Cineclube salvan la programación de la ciudad

Frente a esa limitada red comercial, la programación alternativa se mantiene viva en Ourense gracias al trabajo del Cineclube Padre Feijóo y del OUFF. El cineclube lleva décadas funcionando como refugio del cine de autor, en versión original y fuera de los grandes circuitos comerciales, aunque en los últimos años también ha denunciado problemas de apoyo institucional por parte del Concello. Su actividad se ha convertido en una de las pocas ventanas estables para ver en la ciudad películas que no llegan a las carteleras convencionales.

En esa misma línea trabaja también el OUFF, que durante diez días concentra una programación difícil de encontrar en el circuito comercial de la provincia. Su director, Óscar Doviso, considera que la situación responde también a un cambio profundo en los hábitos del público. “O consumo cambiou radicalmente”, señala, recordando además que gran parte del espectador habitual del cine de autor pertenece a la tercera edad.

Sola admite además que mantener una programación alternativa estable durante todo el año resulta complicado por el peso de las plataformas y la caída de asistencia a las salas. Aun así, el festival intenta ampliar su actividad más allá de los diez días habituales con ciclos específicos y proyecciones gratuitas dirigidas también al público universitario. “Queremos pervivir máis alá dos días que dura programación central do festival”, indica el director del OUFF.

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