UNA ALTERNATIVA SERIA
La provincia de Ourense, un destino turístico con identidad propia
UNA ALTERNATIVA SERIA
En un país donde el turismo de sol y playa concentra buena parte de las llegadas internacionales y nacionales, la provincia de Ourense está consolidándose como una alternativa seria y competitiva para quienes buscan experiencias diferentes. A dos horas y cuarto de Madrid gracias al tren de alta velocidad, Ourense combina termalismo, patrimonio, enoturismo y naturaleza en un territorio interior que evita la masificación de los destinos litorales y apuesta por un turismo sostenible y desestacionalizado.
Ourense no puede competir con las cifras absolutas de las Rías Baixas o las playas de la Costa da Morte, que registran cientos de miles de pernoctaciones cada verano, pero sí ofrece experiencias diferenciadas que responden a tendencias crecientes del turismo post-pandemia: tranquilidad, contacto con la naturaleza, patrimonio cultural y bienestar.
El termalismo es quizá el ejemplo más emblemático. La ciudad de Ourense y su entorno cuentan con una tradición secular en torno a las aguas mineromedicinales, con manantiales como As Burgas. El paisaje y la cultura vinícola de la Ribeira Sacra constituyen otro de los pilares de la propuesta ourensana. Este destino, compartido con la provincia de Lugo, se ha situado como el principal foco del turismo provincial y figura como candidata a Patrimonio Mundial de la Unesco, un sello que reforzará su atractivo global si se materializa en 2026.
Además, Ourense ofrece rutas de naturaleza, pueblos con encanto como Allariz o Verín, gastronomía local con productos como el vino de las denominaciones de origen Ribeiro y Ribeira Sacra, y una agenda cultural activa, desde festivales a ferias como Xantar, el salón internacional de turismo gastronómico que se celebra anualmente en Expourense.
Los datos recientes confirman el auge del turismo en Ourense, aunque también muestran desafíos claros. En 2024, la provincia cerró con alrededor de 356.824 viajeros y 695.907 pernoctaciones, con una estancia media de 1,95 noches. La cifra de turistas extranjeros alcanzó más de 50.000, cuadruplicando los registros de hace 25 años, lo que evidencia una consolidación creciente del destino más allá del turismo nacional.
Al mismo tiempo, la provincia mantiene un perfil de visitante que tiende a escapadas de corta duración, un patrón que limita el impacto económico en sectores como la hostelería y los servicios culturales. Incrementar la permanencia media en el destino es uno de los retos que las administraciones y agentes privados han identificado como clave para avanzar en competitividad frente al turismo de costa, donde las estancias suelen ser más largas durante la temporada alta.
Junto a los retos, las oportunidades para Ourense son tangibles. La creciente demanda de turismo sostenible y personalizado favorece a destinos que no quieren competir en volumen, sino en calidad. La apuesta por iniciativas como el Plan Termal 2025-2028, con una inversión significativa para modernizar y potenciar el sector termal, coloca a la provincia en una posición preferente para atraer segmentos de turismo de salud y bienestar.
Asimismo, la narrativa de turismo rural, ligado al apoyo a la economía local y a la lucha contra la despoblación, puede conectarse con la estrategia de promoción global de España en ferias internacionales.
Ourense puede articular su oferta en torno a experiencias autóctonas, desde la gastronomía hasta los festivales culturales, y presentarla como alternativa a los destinos de costa, especialmente en temporadas medias y bajas.
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