Las riadas de Viana y Valdeorras dañaron 222 inmuebles

Un informe en base a imágenes de satélite estima que en A Bouza el flujo de agua subió 5 metros. A Bouza, donde el agua alcanzó hasta cinco metros de altura, ha sido denominada como “zona cero”

Estado actual de la aldea de A Bouza, “zona cero” de las riadas de junio.
Estado actual de la aldea de A Bouza, “zona cero” de las riadas de junio. | Xesús Fariñas

Un estudio elaborado por StarView, basado en el análisis de imágenes de satélite, la modelización hidrogéfica y el trabajo de campo, cuantifica el alcance de los daños ocasionados por las riadas registradas el pasado 17 de junio en las comarcas de Viana do Bolo y Valdeorras.

El informe ofrece una radiografía detallada de la magnitud del episodio, identificando una superficie inundada de 20,1 kilómetros cuadrados y evaluando un total de 10.455 inmuebles situados en las zonas afectadas. De ellos, 1.061 corresponden al municipio de Viana do Bolo, uno de los territorios que sufrió con mayor intensidad las consecuencias del desbordamiento de los cauces.

La combinación de imágenes de satélite de alta resolución, modelos hidrogéficos y verificaciones sobre el terreno ha permitido delimitar con precisión las áreas anegadas, así como estimar el impacto de las inundaciones sobre viviendas, edificaciones e infraestructuras.

El estudio identifica un total de 222 inmuebles con algún nivel de daño esperado. De ellos, cuatro presentan un nivel de afección alto, cinco un nivel medio y 213 un nivel bajo, mientras que los 10.233 inmuebles restantes no registrarían daños relevantes.

A partir de esta evaluación, el informe realiza una estimación probabilística que sitúa en torno a 39 inmuebles el número de edificaciones que habrían sufrido daños materiales efectivos como consecuencia de las inundaciones.

En cuanto a la prioridad de actuación, el informe clasifica 47 inmuebles como críticos (P0) y 173 como urgentes (P1), lo que supone un total de 220 edificaciones que requieren una intervención inmediata. Además, identifica otros 1.365 inmuebles con prioridad elevada (P2), cuya situación aconseja un seguimiento y una evaluación detallada para determinar las actuaciones necesarias.

El estudio también pone de relieve que el parque edificatorio de la zona presenta un marcado carácter rural, con predominio de viviendas unifamiliares, construcciones tradicionales y edificaciones vinculadas a actividades agrícolas y ganaderas en el territorio.

Altura del agua

El análisis realizado sitúa en dos metros la altura máxima del agua observada durante las inundaciones. Sin embargo, el modelo hidrológico desarrollado por StarView estima que en la localidad de A Bouza el flujo de agua y derrubios pudo alcanzar hasta los cinco metros de altura, lo que convierte a este núcleo en la denominada “zona cero” del episodio por la especial intensidad con la que se vio afectado.

Para garantizar la fiabilidad de los resultados, el equipo técnico documentó durante el trabajo de campo ocho marcas de nivel de agua, que sirvieron para calibrar el modelo de inundación y validar las simulaciones realizadas, confirmando las cotas máximas alcanzadas por el agua en las zonas afectadas.

En conjunto, el estudio proporciona una base técnica sólida para conocer con precisión el alcance de las inundaciones y sus efectos sobre el territorio, permitiendo cuantificar los daños e identificar las zonas de mayor vulnerabilidad tras la catástrofe.

Continúa el desescombro en A Bouza

Los trabajos de limpieza continúan avanzando en los núcleos de A Bouza y Pradocabalos y, aunque todavía no es posible concretar una fecha definitiva, se prevé que puedan concluir entre finales de esta semana y el transcurso de la próxima.

Mientras tanto, la aldea de Pixeiros permanece a la espera de que finalicen las actuaciones en A Bouza para que la maquinaria pueda ser trasladada e iniciar allí las labores de retirada de lodos, escombros y derrubios.

Los vecinos valoran positivamente el ritmo con el que se están desarrollando los trabajos y destacan la implicación de la propia población. “Estamos colaborando sin descanso”, señalan. No obstante, recuerdan que el inicio de las actuaciones se demoró cerca de dos semanas debido a los trámites administrativos, un retraso que consideran “especialmente difícil de asumir”.

Los efectos sobre el puente de Arcos siguen cortando la carretera N-536

Los efectos de la tormenta de junio siguen castigando a los vecinos de Arcos (Vilamartín de Valdeorras). Aquí, continúa cerrado al tráfico el puente de la N-536 sobre el Farelos, un río que, además de desbordarse y cortar durante horas la carretera N-120, arrastró gran cantidad de materiales procedentes de los montes quemados en 2025, dañando seriamente los pilares del citado paso y obligando a interrumpir el paso de vehículos pesados entre la rotonda de A Proba (O Barco) y la zona industrial.

La Confederación Hidrográfica do Miño-Sil está revisando el puente ante el posible peligro de derrumbe, continuando cerrada la carretera, según confirmó ayer la alcaldesa, Sherezade Núñez.

En junio también granizó, pero la piedra cayó mezclada con agua, quedando reducidos los daños a algún que otro viñedo de Rubiá.

La tormenta también provocó serios problemas en traídas de A Rúa, Vilamartín y O Barco. El incendio que arrasó 35.000 hectáreas de montes valdeorreses en 2025 está detrás de los arrastres que causaron la turbidez del agua que salió de los grifos. La ausencia de lluvias en las últimas semanas permitió que el líquido recobrase la potabilidad, una situación que no se dará con el regreso de los temporales.

“Se chove con normalidade, seremos capaces de evitar os arrastres aos depósitos, mais se chove torrencialmente imos ter moitos problemas”, dijo María González Albert, alcaldesa de A Rúa.

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