El servicio AVE empeoró en Ourense en calidad y tiempo

DESDE 2021

El viaje a Madrid es diez minutos más largo que en 2021 en trenes con menos confort

Avlo en la estación de Ourense.
Avlo en la estación de Ourense. | José Paz

Tras una larga, muy larga espera, en diciembre de 2021 Ourense logró por fin la ansiada llegada de la alta velocidad a su estación. Ourense vivió, desde el punto de vista ferroviario, una luna de miel llena de promesas y buenas intenciones durante los meses siguientes: diez frecuencias diarias por sentido con Madrid, dos de ellas de alta velocidad, un AVE confortable y rápido a primera hora de la mañana y primera de la tarde con la capital y la promesa de ampliar tanto el número de frecuencias como de destinos.

En paralelo, se iniciaban las obras de la variante exterior y empezaban a ser tramitadas las de la estación intermodal. Pero la luna de miel fue efímera y la realidad cayó como un jarro de agua fría con la llegada de los trenes Avril, en la primavera de 2024. Más tiempo de viaje, menos confort y un alto índice de retrasos y otras incidencias han menguado sensiblemente la calidad del servicio, y esto en el producto estrella de la movilidad ferroviaria. En el resto de los servicios de larga y media distancia, los últimos años no han hecho más que acumular protestas de los usuarios.

La víspera de Reyes de 2024, el ministro Óscar Puente anunciaba para Ourense doce trenes diarios con Madrid, a partir de la siguiente primavera, con la inminente llegada de los Avril, los Talgo que habrían de extender la alta velocidad al resto de las ciudades gallegas. Pero Ourense no llegó a tener nunca semejante número de frecuencias.

Los nuevos trenes llegaron, ciertamente, pero con ello empezó a extenderse entre los usuarios un clima de gran decepción. El viaje desde la estación de A Ponte a Madrid se hizo más largo: de dos horas y cuarto a dos horas y veinticinco minutos. Los sustitutos de la mayoría de los Alvia, fabricados entre 2006 y 2012, fueron unos trenes en los que el confort era notablemente peor: más ruidosos, con más movimiento, asientos más incómodos y sistemas que causaron no pocas incidencias durante los primeros meses de rodaje.

En 2025 tampoco se cumplió la promesa del Ministerio de Transportes de incrementar las frecuencias anunciadas el año anterior. En cambio, sí se adoptó una medida que dejó desatendidas a todas las comarcas del oriente ourensano: la supresión de dieciséis servicios semanales en la estación A Gudiña-Porta de Galicia.

La medida, destinada a favorecer a los usuarios potenciales de A Coruña y Vigo, dejó sin trenes esenciales para el desarrollo de la actividad laboral, docente y sanitaria a los habitantes de A Gudiña, Verín y las villas y localidades de sus áreas de influencia.

Mientras en otras líneas de la red de alta velocidad el tiempo ha permitido incrementar servicios y mejorar horarios, en Ourense ha sucedido lo contrario. Los retrasos e incidencias se suceden día tras día. Y si salimos del marco de la alta velocidad, la situación es todavía peor: el Alvia de Barcelona, único tren de larga distancia que conecta Galicia con el resto de las comunidades del norte de España, sufre los retrasos más abultados y numerosos.

Los servicios de media distancia, salvo los Avant, acusan con retrasos el efecto de ser atendidos por algunos de los trenes más antiguos de la flota de Renfe, cuando no por autocares que trasbordan por carretera a los viajeros, un fenómeno que se ha sistematizado desde que comenzaron las obras entre Ourense y Lugo y que se extenderá a otras líneas, como la del Miño a partir de febrero, si se cumplen las previsiones de Adif.

La carencia de cumplimiento es todavía mayor en las infraestructuras

Que los servicios ferroviarios no están en su mejor momento en la provincia es algo que salta a la vista: A Gudiña perdió 16 trenes semanales, Valdeorras, Ourense, Ribadavia, Vigo siguen sin recuperar frecuencias que son obligación de servicio público… Pero los trenes y el operador público no son lo único que falla. Si nos vamos al ámbito de las obras, las infraestructuras, los incumplimientos también saltan a la vista: la variante exterior sigue con su tramo más importante en el cajón y, lo que es peor, sin tener la certeza de que algún día salga de ese limbo. Las obras de la estación intermodal siguen en una fase de máxima discreción, en la que apenas se han producido avances, lo que hace pensar que el horizonte de finalización va a ser cada vez más lejano, más allá de 2031, diez años después de la llegada del AVE a la estación de A Ponte, un plazo que también excederán la adaptación del túnel del Padornelo y la modernización de la red de ancho convencional en la provincia, entre Guillarei y Ourense y Monforte y Valdeorras.

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