EN EL PARLAMENTO DE GALICIA
Otero Pedrayo e Carvalho Calero, construtores da identidade galega
VIAJE DESDE LA CAPITAL
La conexión entre Ourense y Zamora vive una de sus peores situaciones recientes. A las 72 horas de cortes provocados por la tractorada en Xinzo de Limia se suma un rosario de incidencias por obras, nieve, baches y falta de medios, convirtiendo la A-52 en "una ratonera" para conductores y transportistas, según asegura Carmela, usuaria de la vía este sábado.
La vuelta a la normalidad tras el corte de la autovía en la tarde del viernes por las inclemencias meteorológicas y la nieve no solventa la problemática de viajar a la Meseta desde la capital ourensana.
En Xinzo, el desvío obligado por la protesta agrícola lleva ya tres días en funcionamiento. El tráfico es dirigido por las estaciones de servicio situadas a la derecha, para después atravesar el casco urbano por la recta de la antigua carretera nacional Madrid-Galicia. El recorrido pasa dejando a la derecha la antigua estación de autobuses y se prolonga durante unos 500 metros.
Más adelante, desde la glorieta anterior, la situación empeora: obras con vallas rojas y blancas, calzada levantada, aceras inutilizadas y gran presencia de vehículos pesados compartiendo espacio con peatones.
A este escenario se añade el corte previo del carril derecho en Allariz, debido a baches de gran tamaño, lo que agrava aún más el estado ya desastroso de la conexión Ourense-Zamora.
En el kilómetro 117, a la altura de Vilavella, el carril de entrada a Ourense permanece totalmente cortado. El tráfico es desviado al carril de sentido Zamora, convirtiendo el tramo en una vía de doble dirección provisional, plagada de fochancas y con un alto riesgo para la circulación.
La situación se repite a lo largo de toda la A-52:
A pesar de las bajas temperaturas y el riesgo de nieve (aviso amarillo), no se acostumbra a ver quitanieves ni control de tráfico en amplios tramos. Hasta Requejo, la A-52 “tiene poco de autovía”, cuenta esta conductora. Entre tractores, obras, nieve, baches y vehículos averiados, la vía se ha convertido en un cuello de botella continuo.
Como símbolo de este abandono, permanece aún un cartel ennegrecido por los incendios del pasado agosto, chamuscado cuando el fuego saltó de un lado a otro de la carretera. Meses después, sigue sin renovarse, simbolizando la falta de mantenimiento.
Son numerosas las quejas que se producen de los conductores que circulan con la principal arteria de conexión entre Galicia y el resto de España, en un tramo que afecta a miles de usuarios cada día. Y todavía queda el camino de vuelta.
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