Eustaquio Pérez, ourensano de 105 años: “Morrerei coa gana de traballar, é a fe que teño”

EL MÁS LONGEVO

Vecino de Quintela de Leirado, Eustaquio Pérez es el hombre más longevo de Ourense y sale a diario con su rebaño. El hombre más longevo de la provincia se levanta a las cuatro de la mañana y recorre a diario ocho kilómetros con sus ovejas

Eustaquio Pérez, ourensano de 105 años | La Región

La fuente de la eterna juventud ha levantado a lo largo de la historia múltiples mitos e incluso expediciones alrededor de todo el mundo y en todo tipo de culturas, desde las exploraciones de Alejandro Magno hasta la aventura que emprendió el explorador Juan Ponce de León, que en búsqueda de la longevidad descubrió Florida en el 1513. Pero lo más probable es que el elixir de la vitalidad se encuentre de este lado del Atlántico, concretamente en Quintela de Leirado.

Eustaquio Pérez, junto a su casa en Beade (Quintela de Leirado).
Eustaquio Pérez, junto a su casa en Beade (Quintela de Leirado). | Alán Pérez

La viva prueba de ello se encuentra en la aldea de Beade, de dicho concello, donde reside Eustaquio Pérez, que el pasado 4 de septiembre cumplió 105 años. Pero lo que más sorprende increíblemente no es su edad, sino la energía con la vive, mostrando una fortaleza tanto física como en su expresividad, con una voz inquebrantable y unos ojos vivaces, de una manera prácticamente inexplicable para alguien de su edad.

Tal es su vida activa, que este centenario se anticipa incluso al propio albor, levantándose incluso antes de que salga el sol , “ás catro ou catro e media da mañá”. Su día a día lo basa en lo que mejor sabe hacer, trabajar. A su edad, continúa teniendo un rebaño de catorce ovejas y pasa la mayoría de sus mañanas con ellas, realizando un recorrido de ocho kilómetros por el monte. “Morrerei coa gana de traballar, é a fe que teñó”, expresa el centenario.

Eustaquio Pérez con sus ovejas.
Eustaquio Pérez con sus ovejas. | Alan Perez

Camino vital

Nacido en el año 1921, en la aldea de Atrio (Quintela de Leirado) es el abuelo de la provincia de Ourense y la tercera persona de mayor edad, tras Esperanza Cortiñas (1916) e Hilda Serantes (1920). Además, es el segundo hombre más longevo de toda Galicia, tras Beningo Díaz (nacido en enero del 1921 en Monforte de Lemos).

Su relación con el trabajo viene desde pronto, cumpliendo ya casi un siglo de “loita incansable”. Eustaquio se curtió fuera de casa desde los siete años, separado de sus siete hermanos, debido a la emigración de sus padres a Argentina: “Marchei para a aldea de Quintela, xunto a unha familia, xa que o meu pai era de alí”.

Su patio, lleno de herramientas.
Su patio, lleno de herramientas. | Alan Pérez

Además de los labores del campo, a esa edad comenzó dedicarse al contrabando, por la frontera de Penagache (Quintela de Leirado), pero especialmente a partir de la época de la Guerra Civil. “Aquí non había nada, estaba todo racionado. Traiamos aceite e uns cantos quilos de café”, comenta.

En el año 1949 contrajo matrimonio con su mujer, con la que sigue viviendo en el núcleo de Beade. Con ella tuvo un hijo y una hija -de 77 y 74 años-, cuatro nietos y siete biznietos. Además de entrar en el negocio de la madera “de carreteiro, comprando e carreando para os aserraderos” y de llegar a ir a la siega a Castilla, Eustaquio emigró a Guinea Ecuatorial en los años 50, permaneciendo allí durante doce años.

Eustaquio Pérez junto a su mujer.
Eustaquio Pérez junto a su mujer. | Alán Párez

En el continente africano, se dedicó a la obra hasta que se vio obligado a huir por la conflictividad. “Tivemos que escapar de Fernando Poo porque alí aquelo escarallouse todo, dixen ‘se non escapamos de aquí, chímpannos’, e fun saíndo, mentres que a outros matáronos alí”, resaltó, recordando también a la perfección el idioma pichingli hablado en la isla de Bioko -antes Fernando Poo-, lo que muestra su agilidad mental.

Estilo de vida

Tras su periplo por el extranjero, Eustaquio volvió a Beade, donde fue creciendo junto a su familia a base de agricultura y ganadería: “Caseime aquí, entón aquí vin, a loitar coa vida. Comprei terreos e terras loitando e traballando”, y así década tras década, prosiguiendo con esa mentalidad a sus ya 105 años.

Las claves de Eustaquio

Madrugar

Se acuesta cuando le entra el sueño o está cansado y se levanta antes de las cinco de la mañana. Suele dormir la siesta.

Caminar

Hasta ocho kilómetros diarios camina a sus 105 años solo al llevar y traer de vuelta sus ovejas al monte.

Comer de todo

No se pone barreras para comer ya que pasar “fame non é bo”, pero siempre producto natural.

Tranquilidad

Se pone sus propios horarios, trabaja a su ritmo y vive sin estrés, respirando naturaleza.

Pese a que ya no hace la matanza, o ya no se dedica a la ganadería vacuna, sí que sigue cuidando sin cesar sus fincas y su rebaño de ovejas, madrugando como el que más. Además de su constante actividad física y mental, de una buena genética -gran parte de sus hermanos pasaron de los 95 años- y de vivir con un propósito, “sempre tranquilo” y sin estrés, Eustaquio nunca fue bebedor ni fumador, pero no se pone grandes restricciones alimenticias. “Pasar fame non é bo para o corpo nin para nada, eu sempre tiven fartura, e agora vivo como un rajá”, destacó, reconociendo que nunca hubo tiempos mejores que los actuales. Su alimentación se basa principalmente en productos naturales, de la tierra: “Unhas veces virá mellor e outras peor, pero aquilo que comes, recólleo e senón afórrao, así mañá terás algo máis”.

Con este método, este ourenasano ya es uno de los hombres más longevos de toda España y especialmente uno de los más sanos. Según su nieto, apenas toma medicación, más allá de “algunha pastilla esporádica para a tensión” y con esperanzas de seguir dando el callo: “Non lle teño medo ningún a morrer, pero o que si que non teño son ganas de morrer”, reflexionó, dejando una despedida que demuestra su vitalidad única: “Eu solo pido que nos volvamos ver, porque se nos volvemos ver é que aínda estamos aquí”.

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