Esperanza contra el alzhéimer: logran frenar la proteína que daña el cerebro sin provocar efectos secundarios

MOLÉCULA SINTÉTICA

Científicos de varios centros españoles desarrollan el péptido P33, una molécula sintética que reduce la acumulación de beta amiloide y mejora la memoria en ensayos con ratones sin generar la toxicidad de los tratamientos anteriores

Laboratorio.
Laboratorio. | Europa Press

Un consorcio científico español ha dado un paso prometedor en la lucha contra el alzhéimer al identificar una molécula sintética capaz de frenar la acumulación de la beta amiloide, la proteína tóxica que colapsa el cerebro en esta patología. El hallazgo, testado con éxito en cultivos neuronales y en modelos animales, abre una vía para desarrollar terapias eficaces que esquiven los severos efectos secundarios que hasta ahora habían tumbado los ensayos clínicos.

La investigación ha sido coordinada por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), en colaboración estrecha con la Universidad de Barcelona (UB), el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona) y el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC).

Hasta la fecha, los intentos farmacológicos se centraban en inhibir por completo la enzima BACE1, una suerte de "tijera biológica" indispensable para la formación de las placas amiloides. Sin embargo, bloquearla del todo desencadenaba graves efectos adversos, ya que esta enzima cumple también tareas necesarias para el organismo. Para salvar este obstáculo, el equipo diseñó una familia de péptidos sintéticos modificados en laboratorio para resistir la degradación biológica y penetrar directamente en el interior de las células diana.

Tras cribar una biblioteca de 50 compuestos, los investigadores dieron con el candidato idóneo: el péptido P33. Tal como detalla la investigadora del IBEC y autora principal del estudio, Dayaneth Jácome, esta molécula sobresalió frente al resto porque "reducía claramente la beta amiloide sin dañar las células y, además, frenaba de forma selectiva la actividad de BACE1".

Los resultados de laboratorio confirman su eficacia: en neuronas cultivadas, P33 redujo a menos de la mitad la liberación de beta amiloide y recortó más de un 50% la actividad de BACE1, sin interferir en enzimas hermanas como la BACE2. Además, en ratones con la patología inducida, la administración del fármaco durante ocho semanas logró disminuir un 35,6% los niveles cerebrales de amiloide y despejar parte de la superficie ocupada por placas en la corteza y el hipocampo. Las pruebas no detectaron daños en órganos vitales ni repunte en los marcadores de inflamación.

Para el catedrático de la UB e investigador del IBEC José A. Del Río, la trascendencia del descubrimiento radica en que demuestra que "no es necesario anular al cien por cien la enzima BACE1 para frenar la enfermedad", lo que sitúa a estos péptidos como una base sólida para futuros fármacos viables en personas.

La siguiente fase se centrará en probar el compuesto en cohortes animales más numerosas, medir con precisión qué porcentaje de fármaco cruza la barrera hematoencefálica y detallar su mecanismo molecular. Asimismo, según remarca la coautora del estudio Rosalina Gavín (UB, IBEC y CIBERNED), el reto prioritario será confirmar si la tendencia a recuperar la memoria que mostraron los primeros ratones tratados se consolida en fases más avanzadas del estudio.

Contenido patrocinado

stats