Tras el fuego, un nuevo comienzo en el monasterio budista de San Amaro

REAPERTURA DEL TEMPLO

El monasterio Chu Sup Tsang celebró este viernes su reinaguración, dos años y medio después del devastador incendio que destruyó el edificio principal de sus instalaciones. El acto de reapertura consistió en una ceremonia y una comida

El lama Gueshe Tenzing Tamding, acompañado por autoridades religiosas y monjes, durante el corte de la cinta de reapertura.
El lama Gueshe Tenzing Tamding, acompañado por autoridades religiosas y monjes, durante el corte de la cinta de reapertura. | Martiño Pinal

El paisaje de Ventoselo (San Amaro) ha cambiado. Ahora, 52 mástiles de nueve metros sostienen banderas verticales de oración que se divisan desde la distancia. Simbolizan el renacer del monasterio budista Chu Sup Tsang, que este viernes reabrió sus puertas dos años y medio después del incendio que arrasó sus instalaciones.

Del edificio que existía antes del fuego apenas queda el recuerdo. Hoy, el sendero por el que caminaba una de las monjas residentes, la gallega Tenzing Ngeyung, ya no discurre entre escombros. En su lugar conduce a un recinto completamente renovado y convertido en el nuevo hogar de esta comunidad religiosa.

Tenzing Ngeyung se muestra agradecida tras años de intenso trabajo. Las obras de reconstrucción comenzaron en 2024 y contaron con la ayuda de los propios monjes residentes. Los trabajos se prolongaron prácticamente hasta la víspera de la inauguración para ultimar los últimos detalles.

“Ya está todo preparado para abrir. Queremos compartir este momento con amigos, discípulos y con todas las personas que quieran celebrar con nosotros esta reapertura, que significa recuperar el recinto y retomar la actividad de los retiros y las enseñanzas”, explicaba poco antes del inicio del acto, al que también asistió el lama del monasterio, Gueshe Tenzing Tamding.

El maestro espiritual regresó a Galicia después de pasar varios años en California, donde realizó un retiro espiritual. Reconoce que la distancia hizo especialmente difícil ese periodo, aunque destaca el esfuerzo realizado por sus discípulos durante su ausencia. “Ha sido muy duro estar fuera tanto tiempo. Pero gracias al trabajo de los monjes ha habido cambios positivos, aunque no permanentes”, afirma, en alusión al principio de la impermanencia, uno de los pilares del budismo.

Los asistentes a la reinaguración del monasterio durante la comida.
Los asistentes a la reinaguración del monasterio durante la comida. | La Región

Más de 250 personas participaron en la reapertura del monasterio y, después de la ceremonia, se organizó una gran comida en el recinto reconstruido. Entre ellos había visitantes procedentes de Malasia, Singapur, Australia y de diferentes puntos de España. El acto reunió además a destacados maestros tibetanos, como el Venerable Geshe Samten Gyatso y Khensur Rinpoche Geshe Thubten Tenzin, que arroparon este acto.

Durante la reinauguración intervinieron Esther Vaquero, presidenta del Centro Budista Ganden Choeling de A Coruña, y las tres personas que han ocupado la secretaría de la Fundación Chu Sup Tsang desde su creación: Armado Guijarro, Tenzing Ngeyung, y la actual responsable, Tenzing Palmo, acompañados por la monja Tenzing Lobsang. En sus intervenciones repasaron la historia del centro, inaugurado en 2014 para el estudio y transmisión de las enseñanzas del budismo tibetano.

La ceremonia concluyó con el corte de la cinta que dio acceso al nuevo edificio y a la comida que reunió a discípulos y visitantes llegados de todo el mundo, pero también de muy cerca. Es el caso del vecino de San Amaro Roberto Tavitian, que vive con su familia a apenas 700 metros del monasterio y conoce desde hace años a las monjas que residen en él. Fue testigo del incendio y ha seguido la reconstrucción. “Es impresionante volver a verlo levantado”, aseguraba, mientras recorría unas instalaciones que, dos años y medio después del fuego, han recuperado la vida.

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