ACCIDENTE DE TRÁFICO
Un herido al salirse de la vía en San Cibrao
TAN SOLO CUATRO ALUMNOS
Día lectivo, el reloj marca las 12:30 horas, mientras en el patio juegan, corren y ríen Daniel, Leo, Mara, Iria y Ximena. La sensación que se obtiene al observar esta situación dista mucho del bullicio que uno recuerda de los recreos de su infancia. Aquí todo parece distinto, más tangible, más auténtico.
El tiempo de juego y descanso pronto se acaba. Carmen Alonso, la directora, llama a sus alumnos, es hora de volver a clase. Al entrar en el centro, las sensaciones se confirman, estamos ante un colegio diferente. El edificio responde al prototipo de escuela unitaria de toda la vida, de las que el paso el tiempo, la despoblación y la caída en picado de la natalidad han ido cerrando y dejando en desuso en muchas parroquias a lo largo y ancho de la geografía ourensana. Pero, la Escuela Infantil de Santa Cruz en San Cibrao das Viñas, resiste. Resiste pese a contar con solo cinco alumnos matriculados para este curso, uno por debajo del ratio permitido por Educación para que un centro escolar mantenga su actividad. La Consellería decidió el pasado verano mantenerla abierta, junto a la EEI de Taboadela y el CEIP Vilariño de Conso -ambos también con cinco niños matriculados- en previsión de que aumenten el número de alumnos de cara a los próximos años.
Su directora, Carmen Alonso nos explica cómo se ha llegado a esta situación. “Tivemos anos peores e mellores, pero sempre nos movemos ao redor dos dez alumnos. O problema chegou o pasado verán, cando marcharon cinco rapaces de golpe e só tivemos unha matriculación”. A pesar de esta coyuntura, desde el centro confían en revertir la situación y evitar un posible cierre para el curso que viene.”Sabemos de xente interesada para o próximo ano. O período de matriculación comeza en marzo e esperemos que se solucione esta situación. Para estar tranquilos necesitaríamos polo menos dúas matriculacións xa que Daniel, o maior, pasa a primaria o curso que vén”, asevera la directora del centro.
La escuela unitaria cubre los tres cursos de Educación Infantil, cuenta con el servicio de atención temprana, la actividad extraescolar de música y organiza excursiones y actividades junto a las otras escuelas unitarias de la zona. Además de su directora, el centro cuenta con una orientadora y tres profesores más. “Ao ser un centro pequeno e contar con poucos alumnos, ofrecemos unha atención totalmente personalizada e temos contacto diario cos pais. Aquí os nenos están atendidos en todo momento e adaptámonos as súas necesidades”, explica Alonso.
El centro se convierte de esta forma en una segunda familia para sus alumnos. “Aquí o neno pasa da súa casa a estar nun segundo fogar. Somos como unha prolongación da familia. Os maiores axudan moito as máis pequenos e resulta moi enriquecedor ter alumnos de diferentes idades”, afirma la directora de la escuela unitaria. La maestra achaca no tanto al descenso de la natalidad como al desconocimiento sobre la oferta que los padres lleven a sus hijos a otras escuelas. Solo la demanda decidirá si este es el último año de vida de un centro con más de medio siglo de historia. Mientras, la “escoliña” luchará por sobrevivir, a base de “educación”.
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