Los fuegos tienen a los vecinos de Codosedo en un “sin vivir”

OLA DE INCENDIOS CONSTANTE

La ola de incendios en pajares y viviendas sin habitar continúa, esta vez afectando a un domicilio

El interior del pajar quemado el pasado 26 de noviembre.
El interior del pajar quemado el pasado 26 de noviembre. | B.L.

La aldea de Codosedo, en el concello de Sarreaus, vive en una ola de incendios constante que en los últimos días ha provocado nuevos daños, esta vez afectando a una vivienda habitada. El pasado 26 de noviembre se inició un incendio causado por un pajar ardiendo al lado de la iglesia de Santa María de Codosedo, amenazando a las viviendas cercanas.

Aunque el incendio se controló gracias al esfuerzo de los vecinos y efectivos, la vivienda contigua sufrió daños menores en el tejado y parte de una habitación. El propietario expresó su preocupación y la de su mujer, que no se encontraban en la vivienda y según cuenta, quien notificó el fuego fue la panadera: “E grazas que o meu sobriño tiña as chaves da casa; serón, quedamos sen vivenda”.

La vivienda dañada, adyacente al pajar quemado.
La vivienda dañada, adyacente al pajar quemado. | B. L.

É moi preocupante, non é a primeira e levamos non sei cantos, e grazas a que os veciños actuaron rápido, senon pasa ás demais casas”, continúa, apuntando que “se chega a ser unha hora da noite que ninguén se decate, vai todo”.

Orgina y José Manuel, los propietarios de la vivienda adyacente a la dañada, señalan que otro pajar ardió hace escasos diez días: “Estaba atracando por dentro e limpo, metéronnse e puxeronlle lume”, apunta Orgina. “Ese apagárono os veciños, e menos mal, porque é un punto cego dende a estrada”. Tanto José Manuel como Orgina inciden en el hecho de que si no llega a ser de día, el fuego hubiese arrasado todo el recinto: “E espera que non estés dormindo, que vas tamén”, sentencia José Manuel.

Otros vecinos residentes de la zona, que limita con el concello de Vilar de Barrio, apuntan a que “seguramente ten que ser algún de por aquí”, aunque confiesan que “non sabemos a intención”. Aclaran que no parece que haya rencillas personales implicadas, ya que en estos más de diez fuegos, no ven un patrón claro. “Abren as casas pechadas, e nesta palleira -la que ardió el pasado 26 de noviembre- xa van dous intentos”.

Pode haber indicios de quen é, pero ninguén se atreve a dicilo porque non estás seguro”, afirman, ya que “por faladurias non podes facer unha denuncia”. “Estamos vendidos, ten que ser unha casualidade que os collan no acto”.

Orgina finaliza diciendo que el problema ya no es que “o lume veña de arriba -del monte- é que vén de dentro das casas”.

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