La emisión de CO2 aumentó el triple desde los años 60

INFORME

Los niveles de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico el pasado año

Vista de Kuala Lumpur (Malasia) afectada por la contaminación del aire.
Vista de Kuala Lumpur (Malasia) afectada por la contaminación del aire. | Europa Press

Las concentraciones de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso alcanzaron máximos históricos en 2025, según el Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La entidad advierte de que su acumulación retiene más calor y, en el CO2, compromete el clima durante décadas o siglos. La OMM publica este informe para aportar base científica a los negociadores de la COP31 en Antalya. En 2025, la concentración media mundial en superficie de CO2 fue de 426,8 ppm (153% respecto al nivel preindustrial de 1750), frente a las 377,5 ppm registradas en 2004.

El Índice Anual de Gases de Efecto Invernadero de la NOAA constata que, entre 1990 y 2025, el forzamiento radiativo de los gases de larga duración aumentó un 56%, debiéndose el 81% de este incremento al CO2. Desde 1960, el ritmo de crecimiento del CO2 incrementó el triple, pasando de 0,8 ppm/año en 2011 a 2,4 ppm/año en 2020. Entre 2024 y 2025 subió 2,8 ppm, rebasando la media decenal. Para 2026 se aguarda un repunte mayor por un intenso episodio de El Niño, sumado al riesgo de menor absorción oceánica.

El metano y el óxido nitroso también marcaron récords: 1.948 ppb de metano (267% del valor de 1750) y 339,1 ppb de óxido nitroso (un 126% superior a 1750). Ko Barrett, vicesecretario general de la OMM, alertó de que retienen calor “sin precedentes”, intensificando los fenómenos meteorológicos extremos e impactando en economías y sociedades. Destacó que los últimos once años fueron los más cálidos y que la longevidad del CO2 afectará al clima global durante siglos.

Otros gases

El hexafluoruro de azufre (SF6) registró otro récord en 2025; tiene una vida útil superior a 1.000 años y un potencial de calentamiento 24.300 veces mayor que el CO2. Su presencia crece con la electrificación al emplearse como aislante eléctrico. Por su parte, el hidrógeno molecular (H2) aumentó un 5,3% entre 2010 y 2024. Pese a ser clave para descarbonizar la industria o el transporte, sus fugas preocupan, pues alteran la química atmosférica provocando un fuerte calentamiento indirecto.

La OMM calibra y monitoriza ambos mediante su programa de vigilancia de la atmósfera global. Concluye señalando que la persistencia del SF6 y las fugas de H2 amenazan la transición energética, exigiendo una estricta vigilancia atmosférica.

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