Balón de oro

RECORTES

Publicado: 28 oct 2026 - 00:10
Opinión en La Región
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El padre de Lamine Yamal es un botarate que no puede estarse callado ni debajo del agua y que para mayor desgracia, cada vez que abre la boca no solo sube el pan sino que mete a su hijo en un lío morrocotudo. Ayer, tras la decisión de ese jurado universal que determina el ganador del Balón de Oro que concede el periódico deportivo “France Football”, elevando al inglés Harry Kane a la cima como mejor futbolista del año en curso, el papá de la estrella se lió a protestar por la supuesta injusticia de que su hijo no fuera el máximo galardonado sino el elegido para la pedrea de mejor futbolista joven. Muchos culpan de este premio menor a Marc Cucurella, que estaba sentado entre el público y que, un día antes, había anulado por completo al astro refulgente que, como en todos los ciclos, tiene atado de pies y manos a su club el Barcelona, como antes lo hicieran Maradona y Messi, cuyos sueldos estratosféricos, sus caprichos, sus designios capaces de secuestrar el vestuario y cambiar a voluntad a compañeros y entrenadores, han acabando modificando el club y condenándolo a una situación ruinosa de la que ha salido parcialmente gracias a la hipoteca de todas sus pertenencias y seguramente a muchas cosas más que no se sabrán nunca.

Sin embargo, y a pesar de lo que largara ese padre por horas que tiene el genio y sus constantes salidas de tono, quien disputó hasta última hora el trofeo a Harry Kane fue Mbappé y no Lamine. El jugador francés ganaba en el escrutinio y solo al final se decantó por Kane al que no se le pueden poner reparos en su triunfo. Un sujeto que mete setenta y tres goles no es cualquiera y Harry Kane no lo es. Es muy al contrario, el delantero más letal del universo fútbol. Y es, además y sobre todo, es un hombre respetado, un profesional intachable y un personaje ejemplar fuera y dentro de los terrenos de juego, al que se puede apelar como referencia de dignidad y honra para las jóvenes generaciones que comiencen en esto. Y eso también debe contar.

Lamine es una estrella y será sin duda Balón de Oro en próximas ediciones. Eso sí, si su calamitoso padre lo deja en paz.

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