Acabar con la violencia contra mujeres no es un objetivo realista a corto plazo por la falta de voluntad política, según un estudio

LACRA MACHISTA

Un estudio de Enrique Gracia, catedrático de Psicología Social de la Universitat de València (UV), analiza si la eliminación de la violencia contra las mujeres es un objetivo alcanzable en un futuro próximo. El 30,7% de las mujeres en la UE han sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida desde los 15 años, una cifra equivalente a unos 50 millones de mujeres.

La violencia machista está enquistada en la sociedad española.
La violencia machista está enquistada en la sociedad española. | Christian Hergesell

La investigación, publicada en la prestigiosa revista Nature Communications, concluye que, con los datos disponibles, "no es realista a corto plazo".

El artículo, publicado como Perspective --un formato reservado por la revista para análisis de especial relevancia desde una visión experta--, examina los resultados de la última gran encuesta de la Unión Europea sobre violencia de género --realizada a más de 114.000 mujeres en 2024-- y los sitúa en el contexto de las estimaciones globales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los informes de progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y los principales indicadores internacionales de desarrollo humano e igualdad de género.

"El principal obstáculo no es la falta de conocimiento ni de herramientas probadas, sino la insuficiente voluntad política para implementarlas a la escala necesaria"

Según la encuesta europea, el 30,7% de las mujeres en la UE han sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida desde los 15 años, una cifra equivalente a unos 50 millones de mujeres. Esta proporción es consistente con las últimas estimaciones globales de la OMS, que sitúan la prevalencia mundial en el 30,4%. El dato más preocupante es que estos niveles no han experimentado reducciones significativas en las últimas décadas.

¿A más igualdad, más violencia?

Uno de los hallazgos "más llamativos" del estudio es que algunos de los países más desarrollados y con mayores niveles de igualdad de género en la UE registran niveles de violencia tan altos o más que la media europea. Esto cuestiona la idea de que el desarrollo económico y la igualdad de género por sí solos sean suficientes para reducir la violencia contra las mujeres.

Además, las generaciones más jóvenes declaran niveles de violencia iguales o superiores a los de las generaciones mayores, lo que sugiere que los esfuerzos de prevención no están llegando a las mujeres más jóvenes.

El artículo destaca que la investigación de las últimas décadas ha identificado estrategias de prevención con evidencia demostrada de reducción de la violencia. Sin embargo, según el profesor Gracia, "el principal obstáculo no es la falta de conocimiento ni de herramientas probadas, sino la insuficiente voluntad política para implementarlas a la escala necesaria".

El estudio concluye con un llamamiento a una iniciativa científica internacional de gran escala para abordar la violencia contra las mujeres como la crisis de salud pública que representa.

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