La Región
Violencia de género, denuncia, formación y comprensión
Oír en un relato de violación que “¿por qué no cerró las piernas?” o “no escapó” o “no salió del coche” de, por ejemplo Ana Obregón, indigna pero, con respeto hacia todos, es Ana Obregón. Que lo pueda decir, por ejemplo, la juez de violencia de Género tiene, claramente, más valor y dolor.
Me contaba una amiga, valiente por el paso que ha dado, su sentimiento de humillación ante la juez de Violencia de Género, sí, mujer, joven, muy joven, pero mujer. Una enorme impotencia no solo de la falta de empatía, comprensión y la sensación de ser prejuzgada y cuestionada además de la actitud que sintió contra ella que estaba contando algo durísimo, la falta de conocimiento. Entiendo ahora que las mujeres no hablen, da igual que tengamos un Juzgado de Violencia como el Centro de Crisis que, dice mi amiga, la salvó, la sociedad no está preparada. El Trauma de una violación es una evidencia y el cerebro crea mecanismos de defensa para seguir viviendo y ocultar semejante dolor. Está claro que es necesario que haya expertos que informen y formen sobre este tema ya que es evidente la dificultad de interpretar fenómenos como el control coercitivo, la violencia psicológica, etc. En otro tipo de delitos puedes tener cultura jurídica o no, pero no tienes prejuicios. En este tipo de delitos hay muchos prejuicios y muchos estereotipos.
En un robo no se cuestiona la paralización, se entiende incluso mas que el actuar contra el agresor.
La víctima cuando decide denunciar, expone su intimidad y revela su identidad. ¿Quién va a denunciar sin ser cierto? No creo que sea la ilusión de la vida de nadie estar contando su violación. Y si quiere quejarse, esa identidad sale a la luz causando mas daño y, no, se debería proteger.
Ha sido muy valiente de dar el paso, sentirse cuestionada y “no bien tratada” contando algo así
Yo sabia que mi amiga estaba mal, muy mal, lo sabía, respetaba su silencio, cuando me lo habló contando otros problemas, la creí. Esta semana, cuando rompió y me relata su sentimiento de humillación en el Juzgado y sé lo que realmente le pasó, no lo dudo, era una tristeza demasiado profunda para ser, su dolor y silencio, por el motivo que me relató al principio. No me mintió, no me abrió como no se lo hizo a si misma, ese cajón del horror, donde guardaba las violaciones, un cajón cerrado a cal y canto para poder seguir viviendo, un cajón donde por incomprensible que parezca se “olvida”para poder seguir adelante pero es un “olvido” entrecomillado porque sigue ahí se transforma en depresión, tristeza en horror que se sale con ayuda y se debe denunciar, cuando esté preparada pero debe denunciar.
Ha sido muy valiente de dar el paso, sentirse cuestionada y “no bien tratada” contando algo así. Como ourensanas debemos procurar que no pase que no nos supere como sociedad. El llamado Centro de Crisis que está en la calle Concejo es la prueba de que Ourense va a poder con la violencia de género pero no debe existir soportes, debemos conseguir que no pase, lo merecemos, como sociedad y como mujeres.
Felicidades a mi amiga, que sepas lo orgullosa que estoy de ti.
Sol García
(Ourense)
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