La falta de ejercicio, uno de los grandes errores con las mascotas en verano

CONSEJOS

Es desaconsejable rasurar a las mascotas por completo o encerrarlos en vehículos

Corredores con sus mascotas participan en el Perrotón Madrid 2025.
Corredores con sus mascotas participan en el Perrotón Madrid 2025. | Diego Radamés

El golpe de calor representa una de las emergencias veterinarias más graves durante la época estival. Yasmina Domínguez, presidenta del Colegio de Veterinarios de Almería y responsable de la Comisión Ejecutiva del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Veterinarios, expuso las causas principales de este problema. Según la experta, la mayoría de los casos ocurren por falta de información y por la comisión de errores evitables por parte de los cuidadores.

Entre las equivocaciones más habituales destaca el rasurado completo del animal. Existe la creencia errónea de que quitar el pelo les ayuda a combatir las altas temperaturas. Sin embargo, el manto denso funciona como un aislante térmico natural. Entre la piel y el pelaje se crea una cámara de aire que mantiene fresco al animal; eliminar esta capa los deja desprotegidos ante la radiación solar y el calor ambiental, un efecto comparable a acudir a la playa con la cabeza rapada y sin protección.

El segundo error crítico es dejar a las mascotas en el interior de los vehículos. En el habitáculo de un coche, la temperatura se incrementa a razón de unos 0,7 grados por minuto, lo que convierte el interior en una trampa mortal en cuestión de instantes. No existe un periodo de tiempo seguro para dejar a un animal dentro de un automóvil estacionado.

Adaptar los horarios

Por último, la falta de preparación física genera graves problemas. Muchos propietarios pasean a sus mascotas distancias muy cortas en invierno y, al llegar el verano, realizan excursiones exigentes por la montaña. Para prevenir incidentes, se deben adaptar los horarios de los paseos, saliendo a primera hora de la mañana y evitando las horas centrales del día, cuando el asfalto alcanza temperaturas extremas que provocan severas quemaduras en las almohadillas.

La anatomía del perro dificulta la regulación del calor. Su temperatura corporal media ronda los 38 grados y su frecuencia cardíaca es elevada. Los ejemplares de razas braquicefálicas, como los carlinos o los bulldogs franceses, presentan un peligro mayor debido a la estructura de sus vías respiratorias, lo que impide un jadeo eficiente para refrescarse. Asimismo, los animales más jóvenes requieren especial atención frente a los adultos.

Si un animal sufre un golpe de calor, el procedimiento exige un enfriamiento lento y progresivo. Nunca se debe sumergir a la mascota en agua helada ni usar acumuladores congelados, ya que un descenso brusco de la temperatura resulta tan peligroso como el propio colapso.

Lo correcto es situarlo a la sombra, ofrecerle agua fresca y aplicar compresas húmedas en zonas con poco pelo, como axilas e ingles, utilizando ventiladores o abanicos antes de acudir urgentemente al veterinario.

Cursos obligatorios

A pesar de estos riesgos, la concienciación de los propietarios es mayor y la incidencia de casos registra descensos en los últimos años. Paralelamente, las instituciones trabajan en la implantación de cursos obligatorios de tenencia responsable junto a la Dirección General de Derechos de los Animales. El objetivo final es educar a la sociedad para comprender que un animal de compañía no es un juguete, sino un ser vivo que exige cuidados adecuados, respeto a su naturaleza y un compromiso permanente.

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