Vídeo | La emoción del Rey al entregarle el Toisón a doña Sofía: por qué el emblema es tan importante

TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

El Rey Felipe VI impuso a la reina Sofía el Toisón de Oro en un acto cargado de simbolismo que celebró los 50 años de la restauración de la monarquía y reivindicó su papel histórico durante la Transición.

Felipe VI le entrega el Tosión de Oro a doña Sofía.
Felipe VI le entrega el Tosión de Oro a doña Sofía. | Casa Real

La ceremonia en la que el rey Felipe VI impuso a la reina Sofía el collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro se convirtió en uno de los actos más cargados de simbolismo dentro de la agenda institucional de la conmemoración por los 50 años de la restauración de la monarquía.

Durante el acto, celebrado en el Palacio Real, el monarca reconoció la complejidad del proceso democrático iniciado tras la dictadura. “La Transición no fue perfecta, pero valorarla solo por lo que omitió sería injusto”. Sus palabras, pronunciadas ante doña Sofía, el expresidente Felipe González y los padres de la Constitución Miquel Roca y Miguel Herrero, pusieron el tono de memoria histórica al acto.

El Toisón de Oro, un emblema con seis siglos de historia

El Toisón de Oro, creado en 1430 por Felipe el Bueno, duque de Borgoña, siempre ha estado asociado a la nobleza, la lealtad y la excelencia. Tras pasar a manos de los Habsburgo y posteriormente quedar vinculado a la monarquía hispánica bajo Carlos V, la orden se consolidó como una de las distinciones más exclusivas del mundo. Los reyes de España continuaron desde entonces como Soberanos y Grandes Maestres, custodiando sus collares y otorgándolos únicamente en circunstancias excepcionales.

Esa excepcionalidad seguía vigente: a lo largo de su historia, apenas unos mil doscientos collares habían sido concedidos. Por ello, la distinción a doña Sofía no solo reconocía su dedicación institucional, sino que la situaba dentro de un linaje de figuras que habían contribuido de manera decisiva al servicio del país.

El collar es una pieza de oro inspirada en el mito del vellocino, decorada con emblemas borgoñones, y no pertenece a quien lo porta, sino a la propia orden. Debe ser devuelto tras la muerte de su caballero o dama, como recordatorio de que la institución perdura más allá de sus miembros.

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