Zinias, una de las flores más agradecidas del verano

ZONA VERDE

Las zinias son originarias de México y deben su nombre al botánico alemán Johann Gottfried Zinn, que estudió esta especie en el siglo XVIII. Desde entonces se han cultivado en muchos países por una razón muy sencilla: pocas flores ofrecen tanto color y tanta floración durante tanto tiempo.

Zinnia.
Zinnia. | La Región

Con la llegada del verano hay flores que empiezan a mostrar su mejor versión, y entre ellas las zinias ocupan un lugar destacado. Resistentes, coloridas y con una floración extraordinariamente larga, son una de esas plantas capaces de llenar de vida un jardín durante meses con muy pocos cuidados. Quizá por eso, después de unos años en un segundo plano, vuelven a estar muy presentes tanto en jardines particulares como en arreglos florales y bodas de estilo natural.

Las zinias son originarias de México y deben su nombre al botánico alemán Johann Gottfried Zinn, que estudió esta especie en el siglo XVIII. Desde entonces se han cultivado en muchos países por una razón muy sencilla: pocas flores ofrecen tanto color y tanta floración durante tanto tiempo.

Su temporada comienza a principios del verano y puede prolongarse hasta bien entrado el otoño si las temperaturas acompañan. Mientras otras plantas reducen su floración con el paso de las semanas, las zinias continúan produciendo nuevos capullos de forma constante. Además, tienen una característica que sorprende a muchas personas. Cuantas más flores se cortan, más vuelve a florecer la planta. Es una de las razones por las que se consideran una de las mejores especies para los llamados jardines de corte, aquellos pensados para disfrutar de ramos frescos durante toda la temporada.

Algunas recuerdan a las dalias por la cantidad de pétalos, mientras que otras presentan un aspecto mucho más sencillo, con el centro visible, lo que las convierte en un auténtico imán para abejas, mariposas y otros insectos polinizadores.

Otra de sus grandes cualidades es su increíble variedad de colores. Existen zinias blancas, crema, amarillas, naranjas, coral, salmón, rosas, fucsias, rojas, burdeos, lilas e incluso en tonos verde lima. La única excepción es el azul, un color que no existe de forma natural en esta especie. Gracias a esa enorme diversidad resulta muy fácil encontrar una variedad que encaje con cualquier estilo de jardín o de decoración.

También varían mucho sus formas. Algunas recuerdan a las dalias por la cantidad de pétalos, mientras que otras presentan un aspecto mucho más sencillo, con el centro visible, lo que las convierte en un auténtico imán para abejas, mariposas y otros insectos polinizadores. Plantarlas no solo aporta color, sino que también favorece la biodiversidad y ayuda a mantener un jardín lleno de vida.

Como florista, es una de esas flores que cada vez utilizo más durante el verano. Aportan frescura, movimiento y un aire desenfadado que encaja muy bien con los ramos silvestres y las decoraciones naturales. Además, tienen una excelente duración una vez cortadas, por lo que son una opción muy interesante para centros de mesa y arreglos florales.

Su cultivo tampoco presenta grandes complicaciones. Necesitan muchas horas de sol, un suelo con buen drenaje y riegos moderados. A cambio ofrecen una floración abundante durante meses. Si además se van eliminando las flores marchitas, la planta seguirá produciendo nuevos tallos y prolongará todavía más su espectáculo.

En los últimos años las zinias han recuperado el protagonismo que merecen. Las nuevas tendencias en jardinería apuestan por espacios más naturales y menos rígidos, donde las flores crecen de forma aparentemente espontánea. En ese tipo de jardines las zinias encajan a la perfección, aportando color, volumen y una sensación de alegría difícil de conseguir con otras especies.

Ahora que el verano acaba de comenzar es un buen momento para fijarse en ellas. Son fáciles de cultivar, muy agradecidas y capaces de ofrecer flores durante toda la estación. A veces buscamos especies exóticas o complicadas cuando la naturaleza ya nos ofrece auténticas maravillas como las zinias, una flor sencilla que demuestra que el color también puede ser sinónimo de resistencia, generosidad y belleza.

Contenido patrocinado

stats